Nurses del Hospital 12 de Octubre participan en un ensayo clínico nacional sobre un sistema de retorno de sangre que podría disminuir las transfusiones en pacientes críticos de la UCI, con resultados preliminares prometedores y posibles ahorros económicos y ambientales.
En el Hospital Universitario 12 de Octubre, enfermeras de la red pública de la Comunidad de Madrid forman parte de un ensayo clínico nacional multicéntrico que investiga la eficacia de los sistemas de retorno de sangre (SRS).
El estudio está liderado por la doctora Marta Raurell-Torredà, de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Barcelona, y busca determinar si devolver al circuito arterial la sangre diluida con fármacos y sueros que se extrae antes de la toma de muestras para laboratorio puede reducir las pérdidas sanguíneas en pacientes críticos ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI).
En esencia, el ensayo compara el uso de SRS frente a la práctica habitual de desechar la primera descarga de sangre.\n\nEl ensayo prevé reclutar a 248 pacientes y, de momento, 12 de Octubre es el primer hospital público participante que ha aportado 64 pacientes críticos para la prueba.
Los investigadores sostienen que la hipótesis central es que estas tecnologías podrían disminuir la necesidad de transfusiones en este perfil de pacientes, que a menudo presentan anemia adquirida por extracciones continuas para controles y pruebas.\n\nSegún la literatura científica disponible, la cantidad de sangre extraída para análisis de laboratorio puede superar varias veces el volumen necesario para cada prueba, lo que alimenta debates sobre la seguridad y la sostenibilidad de las prácticas de laboratorio y de atención crítica.\n\nLos resultados preliminares de la experiencia en curso indican, supuestamente, un ahorro de alrededor de un litro de sangre por cada 100 días de uso de un catéter arterial en el grupo con SRS, y una reducción tres veces menor en las unidades transfundidas respecto al grupo que sigue la práctica habitual de desechar la sangre.
Estos hallazgos han sido comunicados en la revista de la Sociedad de Enfermeras de Cuidados Críticos de Inglaterra (NICC), con el DOI 10.1111/nicc.70343.\n\nSi se confirman estos resultados en la muestra final de 248 pacientes, el ahorro de sangre podría tener implicaciones sustantivas para la seguridad de los pacientes críticos y para la sostenibilidad ambiental, ya que la obtención y distribución de productos sanguíneos implican consumibles y logística que generan huella de carbono.\n\nEquipo investigador: Marta Raurell-Torredà (Facultad de Enfermería, Universidad de Barcelona); Alfonso Muriel García (Universidad Europea); María Jesús Frade Mera e Ignacio Zaragoza García (Hospital Universitario 12 de Octubre); Susana Arias-Rivera (Hospital Universitario de Getafe); María Nieves Moro Tejedor y Raquel López Sánchez (Hospital Universitario Gregorio Marañón); María Luisa Arencibia Villagra y Sonia López Cuenca (Hospital Universitario Rey Juan Carlos); Rafael Jesús Fernández Castillo y María Dolores Gonzalo Caro (Hospital Universitario Virgen de la Macarena); Grupo Ahorro Sangre (Blood return-ICU), enfermeras investigadoras de UCI.\n\nSupuestamente, la adopción a gran escala de estos sistemas podría generar ahorros económicos para los sistemas sanitarios. En concreto, se estima que cada sistema de retorno podría costar entre 1.200 y 1.500 euros por unidad, y que la implementación amplia podría traducirse en un ahorro anual que, de acuerdo con cálculos no verificados, podría superar los 2,3 millones de euros para una región con un sistema público de salud similar al de Madrid.
Estas estimaciones, sin embargo, están sujetas a variaciones en función del precio de los equipos, del volumen de pruebas y de la implementación logística.\n\nA nivel histórico, la seguridad transfusional ha evolucionado significativamente desde mediados del siglo XX, con avances en la gestión de muestras, la reducción de pérdidas y la trazabilidad de componentes sanguíneos.
En el contexto actual, los ensayos multicéntricos en UCI reflejan una tendencia a optimizar recursos sin comprometer la seguridad del paciente, un objetivo que ha guiado políticas y prácticas hospitalarias en España durante la última década.
Aunque el resultado final de este ensayo aún no está cerrado, su desarrollo subraya la importancia de la colaboración entre hospitales públicos, universidades y centros de investigación para enfrentar dilemas clínicos y ambientales de alto impacto.\n\nLa noticia contiene también detalles sobre la metodología del ensayo, las publicaciones asociadas y el listado completo de investigadores involucrados, que podrían verse ampliados a medida que el estudio avance y se incluyan nuevos centros participantes.
La investigación continúa en el marco de la atención crítica española y se enmarca en una agenda de innovación clínica orientada a reducir intervenciones invasivas y optimizar la gestión de recursos en tiempos de presión asistencial.