Cobertura de la VIII Jornada sobre Disfagia Orofaríngea en el Hospital Príncipe de Asturias, con foco en las dificultades para comer y beber en cáncer de cabeza y cuello y en la rehabilitación multidisciplinar que preserva función y calidad de vida.

En Alcalá de Henares, el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, centro público de la Comunidad de Madrid, celebró el 20 de marzo de 2026 la VIII Jornada sobre Disfagia Orofaríngea: Soluciones Multidisciplinares, dedicada este año al abordaje de las dificultades para comer y beber de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello, el noveno tumor más frecuente en nuestro país, tanto durante el tratamiento como posteriormente.\n\nAunque el propio tumor puede obstruir el paso del alimento o dañar los nervios encargados de la movilidad y la sensibilidad de la garganta, lo habitual es que la disfagia orofaríngea sea consecuencia de los tratamientos: cirugía, quimioterapia y, sobre todo, radioterapia.

De hecho, prácticamente la totalidad de los pacientes en la fase aguda de tratamiento con radioterapia presentan alguna dificultad para tragar y, entre los supervivientes, se habla de un 45-75% que conviven a largo plazo con este problema.\n\nExiste además un riesgo tardío: la disfagia puede agravarse años después debido a la fibrosis, es decir, el endurecimiento progresivo de los tejidos provocados por la radioterapia.

A ello se suman efectos como la sarcopenia, cambios de voz y alteraciones en el habla, que complican aún más la deglución y la comunicación. Pero lo más grave son las potenciales consecuencias directas sobre la salud: desnutrición, deshidratación, limitaciones sociales e incluso episodios de asfixia o neumonía por aspiración, una situación que puede requerir ingreso hospitalario y acarrear complicaciones graves.\n\nEn este marco, la rehabilitación adquiere un papel clave para la recuperación funcional y la reinserción social y laboral. Los profesionales especializados en logopedia trabajan desde el inicio con dos grandes retos: garantizar la seguridad de la vía aérea para evitar que la comida pase a los pulmones y mejorar la eficiencia de la ingesta para evitar que se acumule comida en la garganta.

A la rehabilitación se añade una dimensión práctica y específica: la modificación de la textura de los alimentos y la viscosidad de los líquidos.

Este aspecto es central en la atención diaria y un área en la que la Cocina del hospital ha trabajado durante más de diez años.\n\nUna seña de identidad de este centro es que la Unidad Funcional de Disfagia Orofaríngea fue la primera de la Comunidad de Madrid en integrar al personal de cocina desde su creación, trabajando de la mano con el equipo clínico para adaptar texturas y consistencias a cada paciente.

Así, médicos, logopedas, nutricionistas, dietistas y cocineros coordinan su labor para abordar la disfagia de forma integral. El objetivo es claro: preservar la función de deglución, acompañar al paciente y facilitar su reinserción social y laboral con la mejor calidad de vida posible.\n\nLa unidad funciona de forma multidisciplinar y mantiene la colaboración entre servicios como endocrinología y nutrición, otorrinolaringología, rehabilitación, logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional, psicología, enfermería y, en los casos de cáncer de cabeza y cuello, oncología médica.

Este enfoque busca no solo tratar la enfermedad, sino acompañar al paciente a lo largo de su proceso, con un plan personalizado que contempla múltiples aspectos de su salud y su vida diaria.\n\nLa disfagia orofaríngea no solo afecta a personas con cáncer de cabeza y cuello; también es común en enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o el alzhéimer, así como en otros pacientes con patologías diversas.

En ediciones anteriores de esta jornada se ha tratado la disfagia en pacientes con COVID-19, en personas de edad avanzada y en otras oncologías, lo que demuestra la necesidad de adaptar los tratamientos y las técnicas a contextos diferentes.\n\nEn definitiva, la jornada subraya una: la atención al paciente debe centrarse en la persona y en su capacidad para vivir con la mayor normalidad posible, no solo en eliminar la enfermedad.

Este enfoque humano y práctico es el que convierte a este hospital en un referente para la Comunidad de Madrid y un buen ejemplo de coordinación entre hospital, cocina y equipos médicos para mejorar la vida de quienes enfrentan una disfagia derivada del cáncer de cabeza y cuello.