Un ensayo internacional, liderado desde el Hospital 12 de Octubre de Madrid, demuestra que sumar axitinib al octreótido mejora la respuesta y retrasa la progresión de tumores neuroendocrinos extrapancreáticos metastásicos.
En Madrid, el Hospital público 12 de Octubre lidera un ensayo internacional llamado AXINET (GETNE 1107) para tumores neuroendocrinos extrapancreáticos metastásicos, grado 1-2.
Este tipo de cáncer nace en células neuroendocrinas, que tienen una doble función: envían señales al sistema nervioso y, al mismo tiempo, pueden liberar hormonas en la sangre.
Cuando estos tumores se descontrolan, pueden crecer y diseminarse a otros órganos, lo que complica su tratamiento. Si bien la presencia de estas neoplasias puede ocurrir en el tracto digestivo, en los pulmones o en el páncreas, en este estudio se abordaron tumores que ya no eran operables o que habían avanzado pese a las terapias previas.
AXINET es un ensayo de fase III, aleatorizado y doble ciego, que compara dos brazos: axitinib oral a dosis de 5 mg dos veces al día combinado con octreótido de liberación prolongada frente a placebo en combinación con octreótido.
El objetivo es ver si el fármaco antiangiogénico, que bloquea la formación de nuevos vasos sanguíneos que alimentan a los tumores, puede mejorar el control de la enfermedad cuando se añade al tratamiento estándar.
En total participaron 256 pacientes adultos con tumores neuroendocrinos extrapancreáticos metastásicos, clasificados como grado 1 o 2, que no podían operarse o ya tenían diseminación.
Los resultados, evaluados por radiólogos independientes que no conocían la rama de cada paciente, mostraron un beneficio claro al usar axitinib junto al octreótido.
En concreto, el tiempo sin progresión de la enfermedad (la llamada supervivencia libre de progresión) aumentó de 9,9 meses a 16,6 meses, lo que significa casi siete meses más de control de la enfermedad.
Además, la tasa de respuesta objetiva, es decir, la reducción del tamaño de los tumores, se dobló y multiplicó por más de cuatro, pasando de un 3,2% a un 12,8% entre los pacientes que recibió axitinib.
El perfil de seguridad fue manejable. Los efectos adversos característicos de los fármacos que inhiben la angiogénesis estuvieron presentes en algunos pacientes, como hipertensión y diarrea, pero no se detectaron problemas de seguridad nuevos en este estudio.
Estos datos, junto con las tasas de respuesta y el control de la enfermedad, fortalecen la idea de que axitinib tiene potencial terapéutico en esta población específica de tumores neuroendocrinos avanzados.
Según la doctora Rocío García-Carbonero, oncóloga del Hospital 12 de Octubre y responsable del grupo de Tumores Digestivos y Neuroendocrinos, este avance representa un paso importante en la búsqueda de nuevas opciones para pacientes con tumores neuroendocrinos avanzados.
En sus palabras, combinar un antiangiogénico como axitinib con los análogos de la somatostatina podría ayudar a frenar la progresión y mejorar la calidad de vida cuando otras terapias no consiguen el control buscado.
El tratamiento redujo el riesgo de progresión en un 30% y prolongó la supervivencia libre de progresión en comparación con el tratamiento estándar.
Este ensayo AXINET es relevante por varias razones. Es el primer estudio europeo que evalúa la eficacia de fármacos antiangiogénicos en tumores neuroendocrinos de origen extracpancreático y, además, es el primero en evaluarlo en combinación con los análogos de la somatostatina.
Los investigadores señalan que los resultados son consistentes con lo observado con otros antiangiogénicos en esta enfermedad, lo que refuerza la plausibilidad de que este enfoque funcione en pacientes seleccionados.
Los responsables del estudio ya están trabajando con muestras tumorales y sanguíneas de los participantes para identificar biomarcadores que permitan prever qué pacientes se beneficiarían más de este tipo de tratamientos.
Aunque aún quedan pasos por recorrer, los datos preliminares son prometedores y podrían orientar la selección de terapias personalizadas en el futuro cercano.
En resumidas cuentas, el AXINET abre una puerta a una mayor esperanza para un grupo de pacientes que, hasta ahora, tenía opciones limitadas cuando la enfermedad había avanzado.