Un estudio coordinado por la infectóloga pediátrica María Luisa Navarro alerta del incremento de gonorrea, sífilis y clamidia entre adolescentes y jóvenes en España y propone medidas de educación sexual y acceso confidencial a la atención sanitaria.
Un estudio coordinado por la infectóloga pediátrica María Luisa Navarro, del Hospital Gregorio Marañón, revela un incremento sostenido de las enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes y jóvenes en España, con un impacto especialmente notable en la franja de 15 a 24 años.
Este trabajo, elaborado por el Grupo de Trabajo de VIH e ITS de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica y publicado en los Anales de Pediatría, advierte de una subida que ya se observa en Europa y que, en el caso de España, afecta principalmente a los más jóvenes.
En Europa, el informe de 2023 indica que los casos de gonorrea subieron un 31% respecto al año anterior y los de sífilis un 13%. Además, la clamidia sigue siendo la infección bacteriana más frecuente, con cerca de 230.000 casos notificados. En España la situación es igualmente preocupante: la gonorrea casi se triplicó en los últimos cinco años y la clamidia continúa al alza.
El grupo de edad de 15 a 24 años representa una proporción muy significativa de los diagnósticos. La adolescencia es una etapa de especial vulnerabilidad por factores biológicos, psicológicos y sociales, y explica por qué estas ITS se concentran entre los jóvenes.
Entre los factores que explican estas cifras están el inicio precoz de las relaciones sexuales, con una edad media de 16,5 años; la falta de uso del preservativo; el incremento del número de parejas y la influencia de contenidos digitales que normalizan conductas de riesgo.
A esto se suma que algunas personas jóvenes no consiguen acceder de forma rápida y confidencial a los servicios sanitarios.
Las diferencias por sexo son relevantes. Las mujeres jóvenes presentan tasas más altas de clamidia y gonorrea, en parte por factores biológicos y por una mayor realización de pruebas diagnósticas.
Muchas de estas infecciones pueden ser asintomáticas, especialmente en mujeres, lo que favorece el infradiagnóstico y la transmisión. En los hombres, la detección puede ser menor por un menor uso de los servicios sanitarios.
Qué deben hacer los responsables de salud y la sociedad. Los especialistas piden reforzar la educación sexual integral desde la infancia, incluyendo afectividad, consentimiento y relaciones saludables, y mejorar la formación de los profesionales sanitarios en salud sexual.
También se insiste en un acceso confidencial, cercano y fácil para los adolescentes, la disponibilidad gratuita de preservativos y lubricantes, y la necesidad de más vacunas frente al VPH y la hepatitis.
Se deben impulsar programas de cribado, diagnóstico precoz y sensibilización dirigidos a la población joven, además de medidas para reducir el estigma y garantizar la equidad en la atención.
Históricamente, España ha trabajado para frenar las ITS con campañas de educación y vacunación, pero los datos actuales muestran que la lucha continúa y que hay que adaptar las estrategias a la realidad de los jóvenes, con tecnologías, redes y nuevos hábitos.
En resumen, la noticia alerta a padres, docentes y profesionales sanitarios: las ITS entran en la adolescencia y la juventud con fuerza. La respuesta debe ser decidida, coordinada y a prueba de estigmas, para evitar complicaciones de fertilidad, infecciones a medio y largo plazo y un impacto psicosocial que afecta a la vida diaria de muchos jóvenes.