El consejero de Digitalización, Miguel López-Valverde, asiste a la Pasión de Chinchón, la representación más antigua de la región, declarada Interés Turístico Nacional en 1980. Se detallan las escenas del Vía Crucis y el compromiso de conservar su patrimonio para atraer turismo y proyectar la región.
El consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, Miguel López-Valverde, ha asistido hoy a la Pasión de Chinchón, considerada la representación más antigua de las que se realizan en la región, con origen en 1963.
Además, desde 1980 está declarada de Interés Turístico Nacional. López-Valverde ha destacado su enorme valor cultural y patrimonial, en el que participan la mayoría de los vecinos de la localidad, convirtiéndose en un referente turístico.
También subrayó la importancia de apoyar iniciativas que, como esta, mantienen vivas nuestras raíces al tiempo que proyectan la región a nivel nacional e internacional.
La Pasión viviente de Chinchón se desarrolla con un Vía Crucis que arranca en el ayuntamiento, donde, en uno de sus balcones, se recrea la Última Cena.
Continuará en la Plaza de San Roque, con escenas de Cristo en el Monte de los Olivos y el Prendimiento. En la calle Morata y en la Columna de los Franceses tendrán lugar la Primera y la Segunda Caída de Jesús; después, la comitiva regresa a la Plaza Mayor para dar paso a la Tercera Caída y al Calvario.
Todo culmina con la Resurrección en la fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Históricamente, esta cita religiosa se ha convertido en un fenómeno local: congrega a gran parte de la población y sirve como vínculo entre la fe, la memoria y el orgullo de un municipio que quiere mostrar su cara más auténtica al visitante.
Con el paso de los años, la Pasión de Chinchón ha sido fortalecida por su declaración de Interés Turístico Nacional en 1980, un sello que facilita que personas de otras comunidades y países se acerquen a conocerla.
Más allá de la devoción, es también un motor turístico que impulsa comercios, hostelería y servicios de la zona durante la Semana Santa y el resto del año.
Chinchón, famoso por su casco histórico, sus plazas y su ambientación tradicional, ilustra a la perfección cómo la cultura popular puede convivir con la modernidad.
Este tipo de eventos sirve para conservar técnicas y relatos que, de otro modo, corren el riesgo de perderse. Además, permiten que la región proyecte una imagen de compromiso con la cultura, con la historia y con la identidad local, sin renunciar a la accesibilidad para quienes están interesados en acercarse a estas tradiciones desde una óptica pedagógica o turística.