La Comunidad de Madrid amplía su programa de reintroducción de la cerceta pardilla, liberando 20 aves en Aranjuez y preparando nuevas conexiones entre humedales para fortalecer una especie vulnerable.

La Comunidad de Madrid continúa trabajando para devolver la cerceta pardilla a sus hábitats naturales y así reforzar la biodiversidad de la fauna silvestre de la región.

Desde 2022, el programa ya ha reintroducido un total de 102 ejemplares, con el objetivo claro de favorecer la supervivencia de una especie diminuta, de plumaje parduzco y rasgos parecidos a los de un pato, considerada vulnerable en la Lista Roja de la UICN.

Se trata de un ave acuática que depende de humedales saludables y de una gestión seria para evitar su desaparición.

Este 10 de abril de 2026 se ha llevado a cabo una nueva suelta: 20 aves han sido liberadas en la laguna de Soto de las Cuevas, ubicada en Aranjuez, dentro del entorno del Parque Regional del Sureste, un espacio natural de gran valor en los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama.

Esta acción forma parte de un plan continuo de reintroducción que, en los últimos cuatro años, ha incluido también otras liberaciones similares. En concreto, se han realizado cuatro sueltas de 20 ejemplares cada una en las lagunas de El Porcal, en Rivas-Vaciamadrid, consolidando una presencia más amplia de la cerceta pardilla en la Comunidad de Madrid.

Los animales liberados proceden de cría en cautividad llevada a cabo por la Conselleria d’Agricultura, Desenvolupament Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica de la Generalitat Valenciana, que ha cedido los ejemplares a Madrid.

En estas operaciones, el personal técnico de la Comunidad ha aportado asesoramiento y seguimiento para asegurar que la transición al medio natural sea viable y que el hábitat sea apto para el asentamiento de nuevas parejas.

En una de las sueltas también se incorporaron dos pollos jóvenes de cerceta pardilla, huevos incubados y criados en el Centro de Recuperación de Animales Silvestres Félix Rodríguez de la Fuente (CRAS), que han sido liberados una vez alcanzada la madurez suficiente.

Antes de cada liberación, los técnicos ambientales de la Comunidad evalúan la viabilidad de los hábitats y la compatibilidad con las poblaciones acuáticas existentes en cada entorno.

Este trabajo de campo es crucial para evitar conflictos con otras especies y para asegurar que las lagunas elegidas cuenten con alimento, refugio y condiciones adecuadas de agua durante las distintas estaciones.

En la actualidad ya se puede constatar la presencia de la cerceta pardilla en el ecosistema de la zona de Rivas-Vaciamadrid, gracias a los asentamientos iniciales y a las dispersas migratorias que se producen en estas áreas.

En Aranjuez, por su parte, se está avanzando en la creación de un jaulón de acondicionamiento en la Laguna de San Juan (Chinchón). Este recinto servirá para mantener otro grupo de aves durante un periodo de aclimatación limitado, hasta que puedan integrarse de forma estable en el entorno natural.

Grupo de trabajo y protección El esfuerzo de Madrid forma parte de un grupo de trabajo coordinado con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

Este equipo establece diversas vías para el cuidado de la cerceta pardilla: mejora de humedales, protección ante depredadores, y realización de estudios para investigación, reintroducción y mejora de la resiliencia de estas poblaciones.

La idea es revertir la situación precaria de la especie y aumentar el número de parejas reproductoras en la región.

Contexto y futuro La cerceta pardilla está clasificada como vulnerable a nivel internacional por la UICN, mientras que, en España, figura como en peligro crítico (CR) en el Libro Rojo de las Aves y como en peligro de extinción en otros catálogos nacionales.

Este marco de clasificación impulsa a las autoridades y al sector conservacionista a mantener y ampliar programas de reproducción en cautividad, liberaciones controladas y mejoras de hábitats para asegurar un futuro sostenible a largo plazo.

En ese sentido, la acción de Madrid se inscribe en una estrategia más amplia de protección de humedales y de conectividad entre áreas críticas, con la esperanza de que nuevas poblaciones se consoliden y que las rutas migratorias entre los distintos humedales se fortalezcan con el paso de los años.

En definitiva, se trata de una apuesta por la continuidad de una especie que forma parte del patrimonio natural de la Comunidad y que aporta valor ambiental, económico y social a localidades como Aranjuez, Rivas-Vaciamadrid o Chinchón.