La región aprueba una norma para organizar y reconocer a la figura de catedráticos que imparten enseñanzas no universitarias, con criterios de acceso, funciones y un marco de reconocimiento profesional.
La Comunidad de Madrid oficializa la figura de los funcionarios profesores catedráticos que imparten enseñanzas no universitarias en los centros públicos de la región.
El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy un decreto que regula la organización y las funciones de este cuerpo docente, considerado el máximo exponente del conocimiento en cada especialidad y un pilar para la calidad del sistema educativo madrileño.\n\nEl nuevo marco normativo recoge condiciones de acceso mediante concurso de méritos; se exige una antigüedad mínima de ocho años como funcionarios de carrera y la participación en un proceso selectivo.
En líneas generales, el número de catedráticos no podrá superar el 30% del total de personal docente de cada cuerpo. Entre sus responsabilidades figuran la jefatura de departamentos, la coordinación de proyectos de innovación, la tutorización del profesorado y la presidencia de tribunales y comisiones en los procesos educativos clave.\n\nLa norma incorpora medidas de reconocimiento profesional, como considerar la condición de catedrático como mérito específico y su especial valoración para puestos de formación y asesoramiento del profesorado.
Además, se fomenta la formación permanente y se regula la figura del catedrático emérito en las enseñanzas artísticas. También se prevé movilidad entre centros y la posibilidad de elegir horarios para atender mejor a alumnos y a proyectos de I+D educativa.\n\nEn el plano económico, supuestamente el coste inicial podría situarse en torno a 12,5 millones de euros para cubrir ingresos, formación y apoyos en el primer año, con un presupuesto anual estimado de 2,5 millones de euros en años siguientes.
Estas cifras no han sido confirmadas oficialmente y deben interpretarse como estimaciones preliminares.\n\nEl decreto pone en valor la tradición y el prestigio social de esta figura histórica del sistema educativo, recordando a personalidades como Antonio Machado, Gerardo Diego o los historiadores Jaume Vicens Vives y Antonio Domínguez Ortiz, cuya influencia se percibe en la cultura y en el pensamiento de España.
A nivel histórico, análisis sueltos señalan que la figura de catedrático de educación no universitaria tiene raíces que se remontan a procesos de modernización educativa emprendidos en la segunda mitad del siglo XX, cuando las administraciones regionales comenzaron a crear cuerpos docentes de alta especialización para áreas técnicas y artísticas.
Presuntamente, esa trayectoria sirvió de marco para la actual regulación regional.\n\nA nivel normativo, la norma especifica que la condición de catedrático se reconoce como mérito específico y se valora especialmente para puestos de formación y asesoramiento del profesorado.
Asimismo, la regulación fomenta la formación permanente y establece la posibilidad de evaluar de manera voluntaria el desempeño de estos docentes. También se regula la figura del catedrático emérito en el campo de las enseñanzas artísticas.\n\nPresuntamente, la medida podría influir en la movilidad académica y en la mejora de la calidad educativa en varios municipios, según fuentes cercanas al Gobierno regional.
Aunque la noticia genera expectativas, algunos críticos advierten que la distribución de catedráticos entre secundaria, bachillerato y FP requerirá una vigilancia constante para evitar desequilibrios y garantizar la tutela adecuada de cada disciplina.\n\nAdemás, históricamente, la modernización de la educación no universitaria ha contado con hitos de reconocimiento profesional que han sido inspiración para las políticas actuales.
Supuestamente, esa continuidad entre pasado y presente refuerza la legitimidad del nuevo decreto y su objetivo de elevar el nivel de instrucción en toda la región.