El Hospital Universitario Severo Ochoa, en Leganés, colabora con la Fundación ASTI para ofrecer a alumnas de ESO una experiencia de innovación sanitaria. La iniciativa muestra cómo la robótica y la tecnología transforman la atención médica y buscan fomentar vocaciones científicas entre las jóvenes.
El Hospital Universitario Severo Ochoa, ubicado en Leganés y perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha estrechado lazos con el proyecto STEM Talent Girl de la Fundación ASTI para abrir una puerta real al mundo de la innovación sanitaria a alumnas de 3º y 4º de la ESO.
A través de esta iniciativa, las estudiantes han tenido la oportunidad de vivir una experiencia de inmersión total en el ámbito de la salud y la tecnología, con el objetivo de despertar vocaciones científicas y tecnológicas mediante un contacto directo con la realidad asistencial y el acompañamiento de profesionales del centro.
La jornada se centró en el Laboratorio, donde las jóvenes pudieron conocer de primera mano el funcionamiento de la cadena robótica de procesamiento de muestras.
Este sistema, que opera con rutas de dobles raíles, representa un referente en la automatización de la gestión diagnóstica y ha contribuido a agilizar los tiempos de respuesta y a mejorar la seguridad del paciente.
Las actividades incluyeron una visita guiada por las instalaciones y charlas técnicas que explicaron cómo la tecnología ha transformado la labor clínica, desde las analíticas hasta la informática aplicada al diagnóstico.
La experiencia contó con la participación de destacados responsables del hospital: el subdirector de Gestión, Fernando Díaz Rivas, subrayó que la iniciativa refuerza el compromiso con la humanización y la responsabilidad social al acercar la ciencia a las nuevas generaciones.
Junto a él intervinieron especialistas de los servicios de Análisis Clínicos e Informática, quienes detallaron el papel de la digitalización en la salud y la importancia de la formación y divulgación para quienes están cursando estudios superiores.
Durante la visita, las alumnas se desplazaron por diferentes secciones del complejo educativo, provenientes de centros como San Pablo-CEU, Ciudad Educativa Municipal Hipatia-Fuhem, Patrocinio de San José, Colegio CEU San Pablo en Sanchinarro, Ciudad de los Poetas, Blanca Fernández Ochoa, Conde de Orgaz, El Valle, Cardenal Spinola y otros, con el objetivo de mostrar la diversidad de trayectorias que confluyen en un entorno hospitalario moderno.
La jefa de Servicio de Análisis Clínicos y Bioquímica, Guadalupe Ruiz Martín, lideró la explicación sobre la gestión de procesos diagnósticos de alta complejidad, mientras que la residente de Bioquímica Clínica, Ángela Vázquez, compartió su experiencia formativa para acercar la realidad del postgrado a las estudiantes.
La responsable de Informática, Laura del Pino Rodríguez Suárez, detalló la infraestructura digital que sostiene la robotización, y la ingeniera de Abbott, María Pilar López Anguix, aportó su visión sobre la ingeniería aplicada a la salud y su vínculo con la mejora de la rapidez diagnóstica, destacando que el 90% de las pruebas urgentes se ha procesado en menos de una hora.
La iniciativa recibió también el apoyo institucional de la Fundación ASTI, con Lucía López Calvo, directora de Relaciones Institucionales, y Gloria Heredia Gómez, delegada territorial, coordinando una mentoría que resalta la visibilidad de casos de éxito femenino en sectores altamente tecnificados.
El tono del encuentro fue de reconocimiento mutuo: agradecimientos a las profesionales que mostraron su trayectoria y la convicción de que la medicina y la tecnología pueden avanzar juntas para ampliar oportunidades laborales y académicas entre las jóvenes.
En este marco, el hospital señaló que la colaboración con la Fundación ASTI representa una alianza estratégica para ampliar la mirada de las estudiantes hacia el mundo laboral sanitario y tecnológico.
Supuestamente, estas experiencias podrían generar un efecto multiplicador en el interés por carreras STEM entre las niñas de la región y, a largo plazo, favorecer una mayor presencia femenina en disciplinas técnicas.
Presuntamente, a medida que se consoliden este tipo de programas, podrían ampliarse las oportunidades de mentoría y de acceso a formación especializada.
Aunque aún no hay datos definitivos sobre el impacto a gran escala, la experiencia del Severo Ochoa se presenta como un modelo para otras instituciones públicas que buscan combinar educación y servicio sanitario en beneficio de la sociedad.
La jornada deja una impresión positiva: ver el brillo en los ojos de las jóvenes al descubrir cómo la tecnología más avanzada se integra con la medicina para salvar vidas sirve como motor para futuras iniciativas.
En palabras de quienes participaron, este tipo de actividades STEM 360º en entornos hospitalarios revela que el talento y la igualdad de oportunidades pueden recorrer caminos compartidos para construir el futuro de la medicina y la tecnología, especialmente cuando la colaboración entre hospitales, fundaciones y centros educativos se mantiene abierta y vial.