Resumen claro de cómo el cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid dedicó 2025 a rescatar animales, con ejemplos y el alcance de estas intervenciones.

En 2025, los bomberos de la Comunidad de Madrid realizaron 20.987 actuaciones en total, y dentro de ese gran conjunto de emergencias 282 fueron rescates de animales. La mayor parte de estos rescates fueron para salvar gatos: 57,8% del total. Detrás de cada cifra hay historias que muestran la misión de estos profesionales: ayudar cuando alguien está en peligro, incluso si ese alguien no es una persona.

Los perros representaron el 19,5% y las cigüeñas el 8,1%. En otras palabras, cada año estos servicios se enfrentan a situaciones muy distintas que van desde lo doméstico a lo sorprendente, siempre con la prioridad puesta en la seguridad de las personas y en el bienestar de los animales.

Entre las intervenciones para felinos, 163 veces se socorrió a gatos atrapados en infraestructuras como tejados, paredes, vallas, motores de coches, árboles o dentro de electrodomésticos como frigoríficos o lavadoras.

Los equipos de bomberos, entrenados para moverse con cautela y rapidez, trabajan para que esos felinos puedan volver a casa sin sufrir daños.

Además, llevaron a cabo 55 rescates de perros por caídas a zanjas, pozos o acequias. También se registraron casos de perros que quedaban encerrados en casas, terrazas, habitaciones o madrigueras, donde habían entrado persiguiendo conejos y luego no encontraban la salida.

El rescate de cigüeñas, 23 en total, suele ocurrir a petición de los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, que solicitan la colaboración del vehículo autoescalera para acceder a nidos donde están atrapadas o heridas.

Además, los bomberos han intervenido para liberar otros tipos de fauna, como aves, serpientes que entran en viviendas, patos caídos en alcantarillas, y casos más complejos como ovejas, cabras, vacas, burros, caballos, corzos, zorros o jabalíes.

En este sentido, destaca la acción conjunta con los agentes forestales que permitió rescatar a 19 caballos, dos burros y una vaca aislados en una finca de Algete, debido al desbordamiento del río Jarama durante el periodo de fuertes lluvias de marzo del año anterior.

Para esa operación se emplearon drones y una barca de la Unidad de Rescate Acuático de los bomberos. Más recientemente, en diciembre, consiguieron liberar a un perro que estaba atrapado en un desagüe, a seis metros de profundidad, en Majadahonda. Accedieron a él desde una alcantarilla y le rescataron sin que sufriera ningún daño.

La mayor parte de las intervenciones se resuelven en poco tiempo, aunque también las hay que requieren maniobras más complejas, como desmontar aparatos domésticos o romper paredes y vallas.

Para este tipo de acciones más complejas, se utiliza maquinaria, barcas o, incluso, del helicóptero del Grupo Especial de Rescate en Altura (GERA).

Este trabajo diario de los bomberos de la Comunidad de Madrid no solo sirve para salvar animales: es una muestra de la eficiencia y el compromiso de servidores públicos que velan por la seguridad de las personas y por el bienestar de la fauna urbana.

Historia y contexto: a lo largo de las últimas décadas, los cuerpos de bomberos han ido adaptando protocolos y herramientas a una ciudad cada vez más densa.

La incorporación de drones, vehículos autoescala y equipos de rescate acuático ha permitido reducir tiempos de respuesta y aumentar las probabilidades de éxito en operaciones que exigen rapidez y precisión.

Este tipo de actuaciones, además de evitar peligros, fortalecen la convivencia entre ciudadanos y fauna y refuerzan la confianza en un servicio público que está preparado para actuar cuando se le necesita.