La Comunidad de Madrid declaró Bien de Interés Cultural a dos obras del Barroco, Visita a Santa Isabel y La flagelación de Cristo, destacando su valor artístico y su papel en la historia del arte europeo.

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó esta semana la declaración de Bien de Interés Cultural para dos obras maestras del barroco: Visita a Santa Isabel, atribuida a Juan Bautista Maíno, y La flagelación de Cristo, de Angelino Medoro.

La medida sitúa estas pinturas entre los bienes culturales de interés regional y subraya su calidad artística, su técnica depurada y su capacidad para ilustrar distintas corrientes del siglo XVII

La Visita a Santa Isabel de Maíno, fechada entre 1636 y 1637, formaba parte del desaparecido retablo del convento de San Jerónimo en Espeja de San Marcelino, en la provincia de Soria.

En la composición, cuatro figuras se organizan en dos planos: a la izquierda están la Virgen María y Santa Isabel; a la derecha aparecen San José y Zacarías.

La imagen destaca por el ideal de belleza femenina propio de Maíno, la monumentalidad de las figuras y un tratamiento de las vestiduras que evoca una escultura.

La iluminación crea contrastes marcados y los colores son vivos; el dibujo conserva una naturalidad que, a la vez, transmite una piedad contenida. Esta pintura es, además, la única versión conservada de la producción de Maíno sobre la Visitación. Maíno fue un artista reconocido y respetado en vida, con una formación humanística y teológica sólida, y a finales de 2009 el Museo Nacional del Prado dedicó a su obra la primera exposición monográfica

La flagelación de Cristo, firmada y fechada en 1586, representa un claro ejemplo del dominio del dibujo y del color por parte de Medoro y evidencia la influencia del Manierismo italiano que circulaba por aquel entonces.

Es la única obra firmada y fechada por el artista antes de su traslado a las Américas. La escena sitúa a Jesús en primer plano, rodeado por tres sayones que lo azotan. El cuerpo aparece ligeramente contorsionado y de movimiento serpenteante, orientando la mirada hacia el frente, mientras la cabeza se alza en una actitud serena.

Los verdugos, semidesnudos, elevan las correas que sujetan a Jesucristo. Este cuadro esTestigo clave para entender la producción temprana de Medoro y su evolución posterior, así como los intercambios culturales entre Europa y América durante la época colonial.

La declaración como BIC tiene implicaciones para la conservación, la investigación y la difusión de estas obras. Supuestamente, este estatus podría facilitar su preservación a largo plazo, garantizar su custodia y abrir la posibilidad de préstamos para exposiciones temporales en museos de la región o fuera de ella.

Presuntamente, también podría estimular nuevas líneas de investigación sobre el tránsito de obras entre España y América en el Barroco y sobre las trayectorias de Maíno y Medoro, dos figuras que conectan distintos escenarios y tradiciones artísticas de su época.

En todo caso, la medida sitúa estas piezas entre los ejemplos más destacados del patrimonio cultural madrileño y refuerza la idea de la colección regional como un puente entre la historia y la vida cultural contemporánea.