La Comunidad de Madrid prueba un mapa háptico en el intercambiador de Plaza de Castilla para orientar a viajeros con discapacidad visual, cognitiva o de comprensión. Incluye braille, relieves, pictogramas y herramientas digitales para rutas y puntos de interés.
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un proyecto piloto en el intercambiador de Plaza de Castilla para facilitar la movilidad de las personas con discapacidad visual, cognitiva o con dificultades para entender la información que ofrecen los paneles y pantallas del transporte público.
El objetivo es que nadie se quede fuera por la complejidad de una red que, a diario, mueve a decenas de miles de viajeros entre autobuses, trenes y el metro.
El Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) ha instalado un mapa háptico, que se lee tocando, para indicar rutas, accesos y puntos de interés.
El mapa, de 80 por 60 centímetros, está montado sobre un atril accesible y se sitúa junto a la entrada principal de Metro para que los usuarios puedan detectarlo con facilidad.
Este plano no es una simple imagen: es una herramienta pensada para que se puedan distinguir detalles a través del tacto, lo que ayuda especialmente a quien tiene discapacidad visual o dificultades de lectura.
El mapa incorpora relieves que se pueden sentir al tacto, textos en braille, pictogramas y alto contraste cromático para facilitar la lectura. Además, se complementa con códigos QR que permiten acceder a audiodescripciones, vídeos en lengua de signos y botones de audio que ofrecen información sobre rutas, horarios, accesos y puntos de interés cercanos.
Todo ello busca eliminar barreras y dar mayor autonomía a los desplazamientos en entorno urbano y complejo.
La región de Madrid recuerda que Plaza de Castilla es uno de los intercambiadores con mayor tránsito de la red, con cerca de 20 millones de pasajeros en 2025, y que se trata del espacio de mayor superficie, con casi 60.000 metros cuadrados y 43 dársenas. Por ello, los responsables de CRTM han elegido este punto para comenzar la prueba y valorar su viabilidad como modelo a extender a otras instalaciones.
Este proyecto ha contado con un equipo técnico del CRTM y un grupo de validación integrado por personas con diversidad funcional, que han evaluado el plano desde la experiencia real de uso.
La idea es salir del banco de pruebas con un informe claro sobre la viabilidad, los posibles ajustes y los pasos necesarios para llevar el sistema a toda la red.
Más allá de la iniciativa concreta, la propuesta encaja en una línea de trabajo que ha ido ganando terreno en España y en la Comunidad de Madrid durante las últimas décadas: avanzar hacia la accesibilidad universal en el transporte público.
En años recientes se han ido incorporando señales en braille, indicaciones auditivas y formatos de información que buscan que cualquiera, con independencia de sus capacidades, pueda orientarse y moverse con seguridad.
Este piloto en Plaza de Castilla se propone como un paso práctico y tangible hacia ese objetivo.
La iniciativa, anunciada el 30 de marzo de 2026, refuerza el compromiso de las autoridades con la inclusión y la eliminación de barreras en entornos de cohabitación urbana.
Si los resultados son positivos, se estudiará su implantación en otras estaciones e intercambiadores, con la esperanza de convertir este enfoque en un referente de accesibilidad dentro del conjunto del transporte regional.
En suma, la experiencia de Plaza de Castilla podría marcar un antes y un después en la forma en que las personas acceden a la movilidad diaria: menos dependencias de guías ajenos, más autonomía y, sobre todo, un transporte público que piensa en todos desde el primer paso del viajero.