El conflicto en Yemen se intensifica tras un presunto ataque aéreo israelí que habría acabado con la vida del líder hutí, Ahmed al-Rahawi, en medio de tensiones internacionales por la escalada en Gaza.
En un desarrollo que ha elevado aún más la tensión en la región del Medio Oriente, supuestamente el pasado jueves ocurrió un ataque aéreo en la capital de Yemen, Saná, que habría acabado con la vida del primer ministro del grupo hutí, Ahmed al-Rahawi, además de varios de sus ministros.
La información fue confirmada por la presidencia de los hutíes a través de un comunicado difundido en redes sociales, y recogido por la cadena de noticias Al Jazeera.
Ahmed al-Rahawi, quien lideraba el Gobierno de Cambio y Construcción en las áreas controladas por los hutíes desde agosto de 2024, fue víctima de un presunto ataque que, según fuentes rebeldes, ocurrió durante una reunión rutinaria con sus colegas ministros para evaluar el trabajo realizado en el último año.
Se desconoce si el ataque fue llevado a cabo por fuerzas israelíes, pero las autoridades hutíes señalaron que su gobierno aún es capaz de cumplir con sus funciones pese a la pérdida.
Este incidente se produce en un contexto de tensiones crecientes en la región, que han escalado desde el inicio del conflicto en Gaza en octubre de 2023.
Presuntamente, Israel ha intensificado sus operaciones en Yemen, en el marco de una ofensiva que, según informes no confirmados, busca debilitar la influencia de los hutíes y controlar rutas estratégicas en la región.
Las hostilidades entre Israel y los hutíes se han intensificado desde el comienzo del conflicto en Gaza, y aunque en mayo de 2024 se estableció un alto el fuego entre los hutíes y Estados Unidos, principal aliado de Israel en la región, presuntamente ambos bandos han mantenido enfrentamientos esporádicos y ataques aéreos.
Se estima que el ataque israelí en Saná fue uno de los más severos en meses, y supuestamente tuvo como objetivo eliminar a líderes clave del grupo rebelde.
La comunidad internacional ha pedido calma y diálogo para evitar una escalada que podría tener consecuencias catastróficas en la ya frágil estabilidad de la región.
El gobierno hutí afirmó que, a pesar de las pérdidas, sus instituciones y capacidades de gobierno permanecen intactas, y aseguraron que continuarán luchando por sus objetivos políticos y militares.
Sin embargo, esta acción ha generado preocupación en los países vecinos y en organizaciones internacionales, que temen que la situación pueda desbordar en un conflicto más amplio.
Históricamente, Yemen ha sido escenario de múltiples conflictos internos y guerras civiles, y la participación de actores externos ha complicado aún más la situación.
La comunidad mundial observa con atención estos sucesos, ya que la estabilidad en Oriente Medio sigue siendo una prioridad para la paz global. La supuesta muerte de Al-Rahawi marca un capítulo más en la escalada de violencia en una región que ha sido escenario de conflictos durante décadas, y el impacto de esta pérdida aún se está evaluando en los círculos diplomáticos y militares.