India confirma la muerte de tres de sus trabajadores tras un ataque de EE. UU. contra el petrolero MT Settebello, con bandera de Palau, frente a la costa de Omán. El incidente eleva las tensiones en una ruta vital para el petróleo y reabre preguntas sobre la seguridad marítima y la actuación de potencias en la región.
India confirmó este jueves la muerte de tres marineros de su país, que estaban en calidad de desaparecidos desde el miércoles tras un ataque del Ejército de Estados Unidos contra el petrolero MT Settebello, con bandera de Palau, en el Golfo de Omán.
El anuncio llega cuando las circunstancias del suceso siguen generando preguntas sobre la seguridad de las rutas marítimas y la responsabilidad de las potencias en una zona que condiciona el suministro mundial de energía.
El ministro de Puertos y Navegación de India, Sarbananda Sonowal, describió la noticia como “profundamente lamentable” y confirmó la localización y la identificación de los cuerpos de los tres marineros fallecidos.
En su comunicado, añadió que el Gobierno ha ordenado la repatriación inmediata tanto de los tripulantes rescatados como de los restos mortales de las víctimas.
El MT Settebello, un petrolero que transportaba 28 tripulantes en el momento del ataque, tenía entre su personal a 24 ciudadanos indios. El miércoles, el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) afirmó haber “inmovilizado” y luego haber disparado contra la sala de máquinas del buque, mientras este transitaba por el Golfo de Omán en medio del bloqueo a Irán en torno al estrecho de Ormuz, alegando que la tripulación desobedecía repetidamente las instrucciones de las fuerzas estadounidenses.
En un comunicado posterior, CENTCOM indicó que un avión estadounidense disparó municiones de precisión contra la sala de máquinas tras el supuesto incumplimiento de las órdenes.
El Ministerio de India condenó el ataque y confirmó que fueron rescatados 21 marineros. Desde Nueva Delhi se subrayó que los ataques continuos contra buques en la región son una señal de la fragilidad de una zona que enciende los nervios de la seguridad global y que tiene un impacto directo sobre la economía de India y de otros países dependientes de ese corredor marítimo.
La noticia llega en un contexto ya tenso entre Estados Unidos y sus rivales en la región, y en medio de un marco histórico en el que la seguridad de la navegación ha sido objeto de disputa a lo largo de décadas.
El Golfo de Omán y, especialmente, el estrecho de Ormuz, son pasajes estratégicos por donde circula una parte significativa del petróleo que abastece a mercados de Europa y Asia.
Desde los años 80, la zona ha estado marcada por incidentes y maniobras que buscan garantizar la libertad de navegación frente a amenazas o bloqueos.
Un episodio de referencia en la memoria reciente es el derribo en 1988 del vuelo Iran Air 655 por un buque de la Armada de Estados Unidos, un hecho que recuerda lo complejo de las reglas en estas aguas y la necesidad de evitar que los enfrentamientos se desplacen a la vida de cientos de personas.
Para India, que depende de puertos clave y de una cadena logística que atraviesa estas rutas, la prioridad ahora es la repatriación de los cuerpos y la verificación del estado de los demás marineros, así como la evaluación de las posibles medidas que puedan ayudar a proteger a su personal en servicio y a evitar que incidents similares se repitan.
La comunidad internacional observa con atención qué pasos siguen tanto Estados Unidos como las autoridades de la zona para restablecer un marco de seguridad mínima y reducir la probabilidad de nuevos choques en una región crucial para el comercio mundial.