Un auxiliar de vuelo brasileño, que pidió reservar su identidad, cuenta en detalle cómo vivió insultos racistas, homófobos y xenófobos por parte del pasajero chileno Germán Naranjo Maldini en un vuelo de LATAM entre São Paulo y Frankfurt. Dice que la agresión fue mucho más grave de lo que se ve en los videos y explica la intervención de la tripulación, la posterior detención y los trámites judiciales en Brasil y Chile.
En una entrevista con el programa Jornal da Record, un auxiliar de vuelo de LATAM, que pidió mantener su identidad en reserva, contó por primera vez en detalle lo ocurrido el 10 de mayo a bordo de un vuelo internacional entre São Paulo y Frankfurt.
Según su relato, la situación fue mucho más grave de lo que se ve en los videos que circularon en redes sociales, y la tripulación tuvo que contener al pasajero durante casi una hora.
El auxiliar, que acumula dos décadas trabajando para la aerolínea, afirmó que nunca había vivido una experiencia igual. "Llevo 20 años en la compañía aérea y nunca había vivido una situación así", declaró.
El trabajador explicó que, durante el trayecto, Germán Naranjo Maldini, ciudadano chileno, lanzó una serie de ataques dirigidos a la orientación sexual, al color de piel y a la nacionalidad de varios miembros de la tripulación.
En las grabaciones difundidas se oyen insultos como: "El olor a negro, a brasileño" y "Para mí es un problema ser gay". El auxiliar afirmó que esos comentarios formaban parte de una conducta más amplia y que la tripulación trató de contener a Naranjo durante aproximadamente una hora, mientras él, supuestamente, amenazaba con abrir una de las puertas de la aeronave a su conveniencia.
Afirmó que la escena captada en videos no muestra la totalidad del incidente y que la tensión emocional fue enorme para todos los presentes. "Él cometió tres crímenes contra mí que fueron atroces, que dolieron, hirieron mi alma. Sufrí homofobia, racismo y xenofobia", añadió.
Según el relato del auxiliar, los hechos no se limitaron a gritos: también se registró una actitud que puso en riesgo la seguridad del vuelo, lo que obligó a la tripulación a intervenir de forma sostenida durante casi una hora para evitar que la situación escale.
El video viralizado mostró una parte de lo ocurrido, pero el testimonio completo del personal de cabina apunta a una secuencia mucho más larga y tensa de lo que las imágenes permiten apreciar.
La reacción de las autoridades brasileñas no tardó en llegar. En Brasil, la Justicia mantuvo la prisión preventiva de Germán Naranjo Maldini en el Centro de Detención Provisoria 2 de Guarulhos. El Juzgado Federal de Guarulhos rechazó conceder la libertad durante la investigación, argumentando riesgo de fuga por la condición de extranjero y por su alto poder adquisitivo.
El detenido permanece a la espera de otros avances procesales y, según la fiscalía, podría enfrentar penas de entre 2 y 5 años de cárcel, además de multas, si se llega a una condena.
La Fiscalía de Brasil también solicitó de manera urgente al Consulado de Chile que aporte antecedentes penales de Naranjo, en medio de las diligencias por los hechos ocurridos a bordo.
Por su parte, la defensa presentó un recurso de habeas corpus para pedir el traslado del acusado desde la cárcel común a una clínica psiquiátrica, solicitud que hasta ahora no fue acogida.
En Chile, la empresa Landes comunicó el despido definitivo de Germán Naranjo Maldini, quien se desempeñaba como gerente comercial. La compañía indicó que los hechos registran la mayor gravedad y que las conductas atribuidas no representan los valores de la empresa. Este desenlace empresarial se suma a la batería de procedimientos judiciales en curso, que siguen su cauce en ambos países.
Este episodio ha generado un amplio impacto en Brasil y Chile, y se enmarca en un debate sobre la seguridad a bordo y la sanción de conductas discriminatorias en el espacio público, especialmente en contextos de alta tensión como los vuelos internacionales.
En términos históricos, casos de este tipo han llevado a que las aerolíneas refuercen sus protocolos de manejo de pasajeros conflictivos y a que las autoridades judiciales actúen con contundencia para proteger la integridad del personal de cabina y de la tripulación, así como la seguridad de todos los viajeros.
Aunque cada caso es particular, las autoridades insisten en que el odio y la discriminación no deben quedar impunes, y en que la seguridad de un vuelo depende de la disciplina y del cumplimiento de las normas por parte de todos los ocupantes de la aeronave.
En resumen, la versión del auxiliar brasileño aporta un relato más detallado y contundente de unos hechos que, por su gravedad y la respuesta institucional, siguen ocupando un lugar destacado en la agenda de seguridad aeronáutica y de derechos humanos en la región.