Un ataque armado desde el exterior de la prisión de Ixtapa provocó la fuga de 23 internos y dejó un guardia muerto, en un contexto de violencia linked al operativo contra el CJNG. Las autoridades investigan los detalles y la posible repercusión en otros estados.

Un ataque armado contra la cárcel de Ixtapa, ubicada en Puerto Vallarta, en el estado de Jalisco, provocó la fuga de 23 internos y dejó un guardia muerto, de acuerdo con autoridades estatales.

La evasión ocurrió este domingo, en medio de una ola de violencia desatada tras un operativo militar dirigido contra el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Presuntamente, ese operativo habría concluido con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del grupo, although las autoridades no han confirmado oficialmente ese extremo.

Supuestamente, el hecho detonó una respuesta violenta de células afines que busca consolidar maniobras en varias regiones del país.

El secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, informó en una rueda de prensa que el ataque se llevó a cabo desde el exterior de la prisión y que, como consecuencia, se abrió un portón y se produjo la fuga masiva.

Este dato, que todavía es objeto de verificación, llevó a activar alertas en otras entidades y a desplegar operativos para recapturar a los evadidos.

Los primeros indicios señalan que los atacantes emplearon armas de fuego y un vehículo para derribar parte de la infraestructura y facilitar la salida de los internos.

Aun así, presuntamente no se puede descartar que otras circunstancias hayan contribuido a la huida, incluida la posible coordinación entre distintos grupos criminales.

La fuga ocurrió en un contexto de bloqueos y ataques que se registraron en diferentes zonas de Jalisco y en otros estados, cada vez más atribuidos por autoridades federales a una reacción del crimen organizado tras el operativo contra Oseguera Cervantes.

Según las autoridades, se reforzaron los controles y se incrementaron los dispositivos de seguridad para evitar que los evadidos se desplacen entre estados o busquen refugio en ciudades cercanas.

El balance preliminar refleja víctimas y enfrentamientos en la región, y el Gobierno federal afirmó que los despliegues para restablecer el control penitenciario y dar con los responsables siguen operando a pleno ritmo.

Hasta el momento, no se ha difundido oficialmente la lista de identidades de las 23 personas que se fugaron, lo que mantiene la incertidumbre sobre el perfil de los evadidos y sus posibles vínculos con células regionales.

Las autoridades reiteraron que su prioridad es localizarlas y capturarlas, además de reforzar la seguridad en los penales para impedir nuevas evasiones.

Este incidente, que ha generado alerta a nivel nacional, se suma a una serie de episodios similares en años recientes, que muestran la capacidad de reacción de los cárteles ante operaciones de las autoridades y la necesidad de estrategias de seguridad más sólidas en prisiones y perímetros carcelarios.

Históricamente, Jalisco ha vivido momentos de alto impacto por la presencia del CJNG y sus disputas con otros grupos, así como por las operaciones federales que buscan desmantelar redes de poder en la región.

Analistas señalan que, cuando las autoridades anuncian golpes contundentes contra líderes o estructuras centrales, es común que se desencadenen respuestas rápidas que incluyen intentos de fuga y ataques coordinados en varias localidades.

En este caso, la coordinación entre ataques externos y la fuga desde el interior de la prisión parece haber contribuido a una crisis de seguridad que aún está en desarrollo, con consecuencias que podrían reconfigurar la dinámica de violencia en la zona durante los próximos días.

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