Un tribunal de California impone 15 años de prisión a Jayvee Sangha por dirigir un negocio de ketamina vinculado a la muerte del actor Matthew Perry de Friends en 2023.

Un tribunal federal de California ha condenado a Jayvee Sangha, conocida en los bajos mundos como la reina de la ketamina, a 15 años de cárcel por liderar y participar en un negocio de narcotráfico que vinculó la ketamina al fallecimiento de Matthew Perry, el actor de la popular serie Friends que murió en octubre de 2023 por una sobredosis.

Sangha, que tiene doble nacionalidad estadounidense y británica, se declaró culpable en septiembre de cinco cargos federales: tres por distribución de ketamina, uno por dirigir un local relacionado con el tráfico de drogas y otro por una distribución que causó muerte o lesiones graves a una persona.

Según la Fiscalía del distrito central de California, Sangha llevó un negocio de narcotráfico a gran escala desde su residencia en Hollywood y ha permanecido acusada y bajo custodia desde agosto de 2024.

La acusación detalla que Sangha trabajó junto con Erik Fleming, de 56 años y residente de Hawthorne, para vender a Perry 51 viales de ketamina. Esos viales habrían llegado al asistente personal del actor, Kenneth Iwamasa, quien, al menos en tres ocasiones, administró la sustancia a Perry. La Fiscalía sostiene que Sangha continuó vendiendo ketamina a otras personas incluso tras la muerte de Perry, lo que exhibe una frialdad y un desprecio por la vida ajena.

En términos simples, se sostiene que la ganancia económica estuvo por encima de las personas afectadas.

El propio fiscal dejó claro que el caso no es un episodio aislado: forma parte de un entramado de narcotráfico que operaba desde una de las zonas más visibles de la industria del entretenimiento.

En paralelo, el mes pasado se conoció otro tramo del expediente: el doctor Salvador Plasencia recibió una condena de 30 años en diciembre por su implicación en el mismo asunto, mientras que Mark Chavez fue sentenciado a tres años por conspiración para distribuir ketamina.

Matthew Perry, famoso por su papel de Chandler Bing en Friends, había estado recibiendo tratamientos de infusión de ketamina para la depresión y la ansiedad, un dato que, en este marco, ha añadido sombras sobre el uso médico de la sustancia y su posible explotación en contextos no clínicos.

Perry fue hallado muerto en su casa de Los Ángeles; la noticia provocó un debate público sobre la relación entre la ketamina, sus usos terapéuticos y los riesgos cuando se mezcla con redes de tráfico ilícito.

Este fallo judicial subraya, desde una óptica penal, que las redes de narcotráfico que operan en grandes ciudades estadounidenses pueden cruzar líneas que llevan a tragedias personales y a responsabilizar no solo a los que venden, sino también a quienes dirigen operaciones a gran escala desde entornos aparentemente inocuos.

En el pasado, la ketamina ha sido conocida en el ámbito recreativo como una droga de club, apodada en la calle como Special K, y su tráfico ha ido ganando atención mediática ante casos que conectan el mundo del espectáculo con el delito organizado.

Para un lector atento, la sentencia de 15 años envía varias señales: refuerza que la justicia estadounidense persigue con dureza a los que trafican con sustancias que causan daño grave, y recuerda que las consecuencias no quedan circunscritas a quienes la consumen, sino que se extienden a familiares y comunidades enteras.

También abre preguntas sobre la regulación del uso médico de la ketamina y el equilibrio entre su utilidad terapéutica y su potencial de abuso.

En resumen, la condena a Sangha cierra una pieza de un puzle más amplio sobre el narcotráfico en Hollywood y en Estados Unidos, donde el dinero fácil se cruza con la vida de personas y con la necesidad de proteger a quienes buscan ayuda médica legítima frente a redes criminales que se camuflan en el lujo y la fama.