Una niñera de origen brasileño y su ex jefe amante fueron condenados a diez años de prisión en Virginia por conspirar para asesinar a la esposa de él y a otra persona en su vivienda. El caso, que salpicó a una relación extramatrimonial, quedó registrado en un juicio que reveló un plan meticuloso y manipulaciones para cometer el crimen.
Un tribunal de Virginia impuso una condena de diez años de prisión a Juliana Peres Magalhaes, una niñera de origen brasileño, por conspirar para asesinar a la esposa de su empleador y a otra persona que se encontraba en la vivienda familiar.
El fallo llega tras un proceso en el que la fiscalía presentó pruebas de una relación extramatrimonial entre Peres y Brendan Banfield, de 40 años, pruebas que incluían fotografías de viajes y conciertos realizados en común.
La jueza Penney S. Azcárate selló el veredicto tras demostrar que la pareja había ideado un plan para eliminar a Christine Banfield y a Joseph Ryan, que estaba en la casa en febrero de 2023.
El plan, según la fiscalía, consistía en hacerse pasar por la esposa de Banfield en una página de redes sociales dedicada a fetiches sexuales y organizar un encuentro con Ryan, supuestamente para simular una violación.
Juliana y Brendan habrían fingido sorprenderlos en la vivienda y, al descubrir que Ryan atacaba a la mujer, lo habrían matado y, de forma accidental, a la mujer también.
La acusación sostiene que Peres aceptó cooperar con las autoridades y, en 2024, se declaró culpable de homicidio involuntario. Su declaración de arrepentimiento fue transmitida a las familias de las víctimas: Sé que mi remordimiento no puede traerles paz, dijo. Durante el juicio se afirmó que la relación entre Peres y Banfield se había consolidado en varios meses, en medio de una convivencia que cada vez fue más compleja y que fue un factor en el estallido de la violencia.
El 2 de febrero Banfield fue declarado culpable de dos cargos de asesinato con agravantes: uno por uso de arma de fuego al cometer un delito grave y otro por maltrato infantil, ya que su hija de cuatro años estaba presente en la casa cuando se produjeron los crímenes.
Este fallo ha sido recibido con mensajes variados por parte de la comunidad local y de las familias involucradas, que buscan respuestas sobre cómo se gestaron estos hechos y qué medidas podrían evitar que casos así se repitan.
Aunque la sentencia cierra una fase del proceso, no está claro si habrá apelaciones o recursos judiciales que modifiquen o completen la resolución.
Históricamente, Virginia ha sido escenario de casos que aluden a dinámicas de violencia dentro del entorno doméstico y a conspiraciones que involucran a personas de confianza.
Expertos señalan que este tipo de crímenes exige un análisis profundo de las relaciones laborales y personales que se tejen en las viviendas, donde las jerarquías pueden verse perturbadas y el control emocional puede escalar hacia conductas extremas.
En este caso particular, el historial de Peres y Banfield quedó expuesto a través de documentos, testigos y evidencias recogidas durante el juicio, lo que permitió establecer la complicidad en un plan de consecuencias graves.
La familia de Christine Banfield y la del otro hombre involucrado han pedido que se haga justicia y que se mantenga la memoria de lo ocurrido, subrayando la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en los hogares, así como de revisar las salvaguardas para las personas que trabajan como cuidadores y empleadas domésticas.
Por su parte, las autoridades señalan que este proceso podría sentar precedentes para casos similares en el estado, al reforzar la responsabilidad compartida entre empleadores y trabajadores ante posibles planes ilícitos.
En última instancia, la historia de este caso deja claro que las relaciones personales complejas pueden entrelazarse con actos criminales de alto riesgo, y que la justicia busca respuestas que prevengan futuras tragedias en el ámbito privado.