El presidente del Parlamento iraní advierte que, ante la continuidad de los ataques israelíes contra Líbano, Teherán podría detener las negociaciones para buscar una salida al conflicto y dejar preparada una posible respuesta militar.
El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, dejó claro que si Israel no frena sus ataques contra Líbano, Irán podría suspender de forma contundente las negociaciones para buscar una salida al conflicto.
No se quedaría ahí: la opción de una respuesta militar directa también está sobre la mesa. Estas declaraciones las hizo en redes sociales y estaban vinculadas a una conversación que mantuvo con su homólogo libanés, Nabih Berri. Sus palabras cuentan con el aval de otros responsables, entre ellos Ebrahim Azizi, jefe de la comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, quien añadió que si los ataques no se detienen, habrá consecuencias graves para el régimen sionista y para las fuerzas estadounidenses presentes en la región.
Qalibaf subrayó que Irán no pretende amenazar en vano, sino que está preparado para actuar si es necesario. Esta postura se produce en un momento de escalada militar que comparten distintas partes, con bombardeos israelíes contra Líbano y una intensificación de la invasión terrestre, a pesar de un alto el fuego pactado hace meses.
Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Israel no atacaría Beirut y que las tropas que iban camino a la capital libanesa ya estaban regresando.
En esas mismas declaraciones aseguró haber hablado con dirigentes del partido Hezbolá y que estas fuerzas habían aceptado detener los disparos. Poco después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, insistió en que la ofensiva en Líbano se está intensificando y recordó que, desde marzo, la cifra de víctimas en la región se cuenta por miles.
Estas afirmaciones muestran un tablero de alta volatilidad donde Washington y Jerusalén siguen coordinando maniobras para frenar a las fuerzas iraníes y a sus aliados en la zona.
En este cuadro, la tensión no es nueva. Los analistas destacan que la región ha estado al límite por años, con Irán financiando y apoyando a Hezbolá en Líbano y con Estados Unidos manteniendo una presencia militar importante en la zona.
El objetivo de Teherán, dicen, no es buscar una paz rápida sino obligar a un reacomodo de fuerzas que reduzca la influencia de Israel y sus aliados. En paralelo, el alto el fuego vigente, acordado en noviembre de 2024 tras trece meses de combates que arrancaron tras los incidentes de octubre de 2023, continúa siendo la referencia para evitar una escalada total.
¿Qué pasará ahora? Nadie puede prever con certeza, pero lo que está claro es que la región está en una fase de gran volatilidad y que las decisiones en Teherán, Jerusalén y Washington pueden cambiar el curso de los próximos meses.
Al menos, desde aquí, lo que se ve es un pulso claro entre negociaciones y golpes militares, con Líbano en el centro de esa encrucijada y con Irán dejando muy claro que no piensa ceder sin una disputa de fondo.