Un hombre de 24 años llega por dolor en la espalda a un hospital de Toulouse y los médicos descubren un artefacto explosivo de la I Guerra Mundial alojado en su recto. La pieza, de 37 mm, fue neutralizada por artificieros; podría enfrentarse a cargos y la historia recuerda otros hallazgos semejantes en Francia.

Un hecho insólito se registró en el sur de Francia cuando el equipo médico del hospital Rangueil, en Toulouse, recibió a un paciente de 24 años en estado de urgencia.

El hombre ingresó en la madrugada del 1 de febrero quejándose de dolores en la espalda y, durante la revisión, los especialistas identificaron un objeto explosivo alojado en el recto.

Las circunstancias que permitieron la presencia de un artefacto tan peligroso en ese lugar siguen sin aclararse. Supuestamente, el hallazgo tomó a los profesionales por sorpresa y la prioridad fue garantizar la seguridad de la sala y de las personas cercanas, activando de inmediato un protocolo de control de explosivos.

Según el medio público Franceinfo Occitanie, el artefacto es un obús de calibre 37 mm de fabricación alemana, que medía aproximadamente 16 centímetros de largo y tenía un diámetro de alrededor de 4 centímetros.

A fin de evitar cualquier riesgo, el hospital desplegó un perímetro de seguridad y solicitó la intervención de un equipo de artificieros y de bomberos.

Tras analizar la situación, los especialistas lograron neutralizar la pieza sin que se produjeran incidentes mayores. El suceso abrió la posibilidad de que el joven fuera denunciado por posesión de municiones de categoría A, una circunstancia que podría acarrear una pena de prisión máxima de 5 años y una multa de hasta 75.000 euros.

Este episodio no es aislado en la historia reciente de Francia. En diciembre de 2022, un octogenario fue operado en un hospital de Tolón tras encontrar un obús en la vía anal; el centro médico fue evacuado como medida de precaución.

Los casos de hallazgos de munición de la I Guerra Mundial en suelo francés son notorios y, aunque muchos de estos artefactos no detonan, requieren una intervención especializada para eliminar el riesgo.

La presencia de municiones de épocas pasadas en el territorio francés es una realidad que se ha repetido a lo largo de las décadas. Las autoridades y los equipos de desactivación trabajan con la premisa de que estos artefactos pueden permanecer inactivos durante largos periodos y que cualquier manipulación debe realizarse con extremos cuidados y protocolos de seguridad estrictos.

En el contexto de este suceso, el incidente subraya la cautela con la que deben tratarse los hallazgos de munición histórica, así como la necesidad de que las personas no manipulen objetos desconocidos que encuentren en casa, en obras o en la vía pública, para evitar riesgos graves y posibles consecuencias legales.