Con el 94% de las actas contabilizadas, Sánchez supera a Fujimori en una carrera muy ajustada. La ONPE advierte que el resultado definitivo podría tardar días y la toma de posesión está prevista para el 28 de julio, para un mandato de cinco años.
Con el 94% de las actas escrutadas, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, toma la delantera en la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular.
La ONPE confirmó que Sánchez tiene 50,022% de los votos, mientras Fujimori alcanza 49,978%. La diferencia es pequeña y, aun así, implica que el conteo definitivo podría variar con las actas pendientes, por lo que aún no hay ganador oficial.
El proceso continúa y no se espera una resolución inmediata; pueden pasar varios días hasta completar el escrutinio nacional, incluido el voto en el extranjero y las actas observadas que requieren revisión.
El dato práctico que importa para muchos es que la toma de posesión está prevista para el 28 de julio, fecha en que normalmente se inaugura el nuevo mandato de cinco años.
Este periodo sigue las normas de la Constitución peruana, y la tradición de empezar en la fecha de la independencia del país. Mientras tanto, el país vive un ambiente de expectativa, con comunidades rurales y urbanas esperando ver qué propuestas y reformas podrían marcar la agenda de la próxima administración.
En las declaraciones de las dos candidatas, Fujimori afirmó que reconocería el resultado sin importar cuál fuera, y pidió a su rival que hiciera lo mismo, señalando que el conteo definitivo debe completarse con el 100% de las actas para emitir un veredicto definitivo.
Por su parte, Sánchez dijo estar a la espera de los resultados oficiales y afirmó que el proceso debe regirse por un respeto irrestricto a las cifras oficiales, al tiempo que destacó la importancia de escuchar a los pueblos profundos y a las comunidades de todo el país.
Para entender el contexto, conviene recordar que en Perú las elecciones se rigen por un sistema que, cuando nadie alcanza una mayoría en la primera vuelta, convoca a una segunda, y el escrutinio puede alargarse si hay disputas o votos difíciles de contabilizar.
La ONPE es la entidad responsable de recoger, revisar y entregar las actas, y el conteo se realiza en etapas, con actualizaciones periódicas. A nivel histórico, la fecha del 28 de julio como toma de posesión ha sido, en varias décadas, un hito institucional que simboliza la soberanía nacional y la estabilidad democrática, aun cuando la contienda política haya sido áspera o tensa.
A pie de calle, la segunda vuelta de un país como Perú genera un debate intenso: unos apoyan decididamente a Sánchez, otros confían en Fujimori, y muchos ciudadanos simplemente quieren que se cumplan las promesas y los compromisos planteados durante la campaña.
En los próximos días, los ciudadanos seguirán atentos a cada nuevo boletín de ONPE, a cada acta que se cierre, y a cómo se perfila finalmente la conformación del gobierno que asumirá el próximo julio.
El escrutinio, en suma, no es solo una cifra; es la forma en que una nación decide su rumbo para los próximos años, y por eso la gente quiere certezas y claridad ante un proceso que se está moviendo paso a paso.