El presidente de Estados Unidos aterriza en China con una delegación empresarial para pedir mayor apertura de mercados, mientras Pekín busca un marco de cooperación estable en un contexto de tensiones comerciales y dilemas regionales.

A las 08:00 de la mañana de este miércoles, hora de Chile, Donald Trump llegó a suelo chino para iniciar una visita de tres días. Viajó acompañado por una delegación de 16 directivos de grandes empresas, entre ellos Elon Musk, de Tesla y SpaceX, y Tim Cook, de Apple. La presencia de estos ejecutivos subraya el enfoque de la gira: buscar oportunidades de negocio y una mayor cooperación tecnológica entre las dos mayores economías del planeta.

Entre las actividades oficiales figura una reunión con el presidente Xi Jinping. Según la agenda, la visita se extendería entre el 13 y el 15 de mayo, con la idea de discutir acceso a mercados y normas para que las empresas estadounidenses operen con menos obstáculos en la segunda economía mundial.

Trump ha dicho que su objetivo es pedir a Xi una apertura mayor para las empresas norteamericanas que quieran invertir y competir en Asia, manteniendo la idea de un marco comercial más equilibrado.

Xi recibirá a Trump en el Gran Salón del Pueblo, en la emblemática Plaza de Tiananmen. El encuentro entre ambos líderes se enmarca dentro de un contexto de tensiones comerciales y estratégicas que se remontan a años atrás.

En la agenda hay tres ejes clave: disminuir las tensiones comerciales entre las dos mayores economías, analizar el papel de China en el conflicto en Medio Oriente, y definir una cooperación bilateral que vaya más allá de los intercambios de mercancías.

Beijing ha buscado un papel de mediador en el Medio Oriente, junto a Pakistán, para buscar soluciones a la crisis y favorecer iniciativas para reabrir rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz.

Este enfoque se ha discutido en foros internacionales y fue objeto de un plan presentado en marzo para frenar la escalada del conflicto.

Un análisis de la BBC Mundo subraya que una menor tensión entre Estados Unidos y China podría contener el precio del petróleo, que influye en la economía global y en productos que van desde textiles hasta plásticos.

Las cadenas de suministro y los costos de energía son vectores importantes para la agenda de estas conversaciones.

En el frente iraní, Trump insistió en que Estados Unidos puede lograr sus objetivos sin ayuda externa. En este marco, la conversación en Pekín también buscará aclarar cómo China encaja en la presión internacional sobre Irán y en qué medida puede contribuir a una salida diplomática que reduzca el costo para los socios de Occidente y para los consumidores mundiales.

Históricamente, la visita llega en un periodo de tensiones por aranceles y medidas de restricción que coincidieron con el esfuerzo de diversificar cadenas de suministro y reducir la dependencia de un único país para componentes clave.

Aunque Beijing y Washington no esperan anuncios espectaculares, ambas partes mantienen la expectativa de señales de mayor cooperación.

El resultado de estas reuniones podría influir en la economía global y en la forma en que ambos países gestionan el comercio tecnológico, la inversión y la seguridad energética.

Los analistas destacan que la prioridad es evitar choques bruscos y buscar acuerdos pragmáticos que aporten estabilidad a un panorama económico internacional complejo.