El presidente de Estados Unidos afirma que Irán es un estado fallido y quiere verificar la buena fe de Teherán en las conversaciones de paz en Islamabad; también describe un papel creciente de EE.UU. en el petróleo y la posibilidad de acciones si falla la negociación.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista a NewsNation que Irán es un 'estado fallido' y declaró que está a la espera de confirmar que Teherán actúe con buena fe en las conversaciones de paz que se celebrarán este sábado en Islamabad, la capital de Pakistán.

Según Trump, la negociación en Islamabad es un paso clave para evitar una escalada y buscar acuerdos que permitan reducir tensiones en la región.

En su intervención, transmitida a través de Truth Social, Trump aseguró que, bajo su administración, Estados Unidos se está convirtiendo en un gran proveedor internacional de petróleo y podría servir como alternativa al supuesto bloqueo que Irán impone al estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra que comenzaron Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Aseguró que muchos petroleros vacíos, algunos de los más grandes del mundo, se dirigen ahora mismo a Estados Unidos para cargar el mejor petróleo y gas del planeta.

Sobre las conversaciones en Islamabad, Trump sostuvo que su prioridad en este momento es constatar si Irán actúa con buena fe. Los haré saber en muy poco tiempo; no voy a tardar mucho, indicó, después de haber amenazado con reanudar bombardeos si las negociaciones no logran un resultado satisfactorio en 24 horas.

Estamos listos para empezar, añadió.

Contexto histórico y regional: la relación entre Estados Unidos e Irán ha estado marcada por tensiones desde que, en 2018, la Administración estadounidense abandonó el acuerdo nuclear conocido como JCPOA y volvió a aplicar sanciones estrictas a Teherán.

A lo largo de los años, las autoridades iraníes y estadounidenses han mantenido contactos intermitentes para evitar una confrontación mayor, mientras que la región sigue estando en el centro de un drama geopolítico que involucra a varios actores.

Las negociaciones de Islamabad se producen en un marco de desconfianza, con la expectativa de frenar una posible escalada en un momento de incertidumbre en el que la estabilidad regional depende de acuerdos que eviten el uso de la fuerza.

Si se logra un acuerdo de buena fe, podría calmar la tensión en una región clave para el suministro de energía mundial, aunque quedan dudas sobre si las partes cumplen lo prometido.