Trump afirma haber conversado con Delcy Rodríguez y describe a la funcionaria como una persona fantástica; el artículo reescribe la noticia con nuevos datos y contexto histórico, y añade cifras convertidas a euros para analizar posibles impactos en el petróleo venezolano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este miércoles que mantuvo una conversación telefónica con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a quien definió como una 'persona fantástica'.

Supuestamente, la Casa Blanca indicó que la llamada fue 'larga' y que abordaron 'muchos temas', destacando que la relación con Venezuela va 'muy bien'.

Estas declaraciones fueron hechas ante la prensa en el Despacho Oval, donde se subrayó que la conversación tenía un carácter bilateral y de cooperación.

La propia versión oficial añadió que la conversación trató aspectos económicos y políticos de interés para ambas naciones, sin entrar en detalles públicamente, pero dejando entrever que podrían existir próximos pasos de colaboración, incluido un posible marco para el suministro de crudo venezolano.

Supuestamente, si se consolidaran acuerdos de ese tipo, el razonamiento de los actores involucrados se apoyaría en una demanda regional de estabilidad energética y en señales de apertura diplomática por parte de Caracas.

En ese contexto, el propio Trump afirmó que la conversación fue 'larga' y que la comunicación entre Washington y Caracas continúa 'de forma positiva'.

Un día después, presuntamente, la Casa Blanca tiene previsto recibir a la líder opositora venezolana María Corina Machado. Machado, de momento, ha sido excluida por Estados Unidos de la transición en Venezuela, una decisión que ha generado críticas y que algunos analistas ven como un gesto de contención en el marco de la relación con el gobierno de Maduro.

Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta durante el mandato de Nicolás Maduro, asumió el cargo en Venezuela tras una reconfiguración institucional que, según analistas, ha buscado consolidar un eje de interlocución con actores de peso en la región.

Supuestamente, esa línea de interlocución incluiría, en el corto plazo, conversaciones sobre cooperación financiera y tecnológica, además de un posible marco logístico para el comercio de crudo.

En cuanto a los aspectos comunicados, la funcionaria venezolana ha mantenido una presencia diplomática activa y ha utilizado las redes para enfatizar llamados a la estabilidad interna y a la cooperación regional.

En el plano económico, presuntamente existirían discusiones sobre un conjunto de acuerdos para recibir millones de barriles de crudo venezolano. Si se mantienen precios de referencia en torno a 75 USD por barril, el valor de ese flujo anual podría ubicarse en unos 5,6 mil millones de USD. Convertido a euros, con un tipo de cambio aproximado de 0,92 EUR por 1 USD, ello equivaldría a unos 5,15 mil millones de euros al año (números que podrían variar conforme cambie el precio del barril y el tipo de cambio).

Se trata de estimaciones sujetas a fluctuaciones del mercado y a la evolución de las políticas públicas de ambos países.

Históricamente, Estados Unidos ha sido un actor clave en el comercio de crudo venezolano. En la década anterior a las sanciones, se registraron volúmenes que, en promedio, oscilaron entre medio millón y un millón de barriles diarios exportados desde Venezuela hacia el mercado estadounidense.

Aunque ese flujo se ha visto afectado por medidas administrativas y cambios en la demanda global, la narrativa actual parece insistir en la posibilidad de una nueva dinámica bilateral que podría, a priori, favorecer escenarios de estabilidad económica para Caracas y de diversificación de importaciones para Estados Unidos.

El giro diplomático que podría acompañar a estas conversaciones genera un efecto dual en los mercados: por un lado, puede contener tensiones y abrir salidas para acuerdos comerciales; por otro, podría provocar volatilidad en los precios del petróleo y en las monedas de la región, ante la incertidumbre sobre la magnitud de cualquier acuerdo y su impacto real en la oferta global.

Presuntamente, analistas de mercados señalan que cualquier resolución dependerá de factores políticos internos en Venezuela, de las sanciones existentes y del grado de coordinación entre Washington y Caracas.

En resumen, la conversación entre Trump y Delcy Rodríguez ha encendido la curiosidad de diplomáticos y mercados, que observan con atención cada movimiento en una relación históricamente cargada de fricciones y de esfuerzos por redefinir canales de cooperación.

A medida que se concrete o se diluya este acercamiento, las proyecciones para el crudo venezolano y para las economías regionales podrían cambiar, al tiempo que se mantiene la expectativa sobre si la oposición venezolana encontrará un nuevo canal de negociación o si estas gestiones fraguadas en la cúspide de la política internacional marcarán un antes y un después en la dinámica Venezuela-EE.

UU.