La Bolsa de Milán vivió una sesión turbulenta para Ferrari NV, que cayó casi un 8% intradía y cerró con un descenso del 6,4% tras presentar el Luce, su primer superdeportivo eléctrico. Analistas y aficionados debaten si marca un nuevo rumbo o un desajuste de expectativas.

La Bolsa de Milán fue escenario de una sesión movida para Ferrari NV. Las acciones de la firma italiana llegaron a bajar hasta un 7,8% intradía, antes de cerrar con una caída del 6,4%. Es decir, la mayor caída dentro de una sesión para Ferrari desde octubre del año pasado, y su valoración se mantiene en torno a los 53.000 millones de euros.

El motivo principal no fue una cifra de ventas ni un conflicto en la cadena de suministros, sino el lanzamiento de su propuesta más arriesgada hasta la fecha: el Luce, un superdeportivo totalmente eléctrico.

El Luce tiene un precio de 550.000 euros, y es un coche de cuatro puertas con capacidad para cinco ocupantes. Sus promotores lo presentan como el paso natural hacia la electrificación de una marca famosa por su sonido V12 y por la emoción de sus motores, pero los críticos señalan que se aparta del ADN histórico de Ferrari.

A los analistas les chirrían rasgos que, dicen, no recuerdan a un Ferrari puro.

Analistas de firmas de inversión y algunos influenciadores en redes destapan la brecha entre lo que la marca promete y lo que el mercado ve. Comparan, entre risas y desencanto, el Luce con un mix entre un Honda Accord EV y un Tesla Model 3, y advierten que, a primera vista, no transmite la esencia Ferrari de siempre.

De ahí que la reacción bursátil no fuera menor.

El foco de la polémica no es sólo estética: el Luce también está rodeado de cambios en el equipo de diseño. Ferrari decidió apartar la tesis del jefe de diseño tradicional Flavio Manzoni para dejar en el interior el sello de Jony Ive, el ex de Apple, según varias crónicas de la industria.

La presentación oficial tuvo lugar en Roma y se inscribe dentro de una estrategia de lanzamiento en tres fases: primero la tecnología, después el habitáculo y, por último, la carrocería exterior.

Todo ello con el objetivo de presentar no sólo un coche, sino una experiencia tecnológica para la marca.

En lo técnico, el Luce rompe récords de peso, marcando 2,26 toneladas, lo que lo convierte en el modelo más pesado jamás fabricado por Ferrari. Es también uno de los pocos Ferrari de cuatro puertas en la historia y el primero que ofrece espacio para cinco personas. Estas cifras, combinadas con la promesa de una potencia eléctrica impresionante, han generado expectativa, pero el mercado aún duda si ese peso y esa configuración son acordes con la identidad de una firma que vive del sonido de los V8 y del glamour de la carretera.

Más allá de la estética, la reacción refleja la tensión entre innovación y tradición, un tema que la firma italiana viene arrastrando desde hace años a medida que la electrificación se impone.

Ferrari, cuyo valor en bolsa ha oscilado en torno a los 53.000 millones de euros, intenta convencer a inversores y compradores de que este giro es necesario para continuar liderando el segmento de autos de lujo y alto rendimiento, frente a rivales que no dejan de acelerar sus apuestas eléctricas.

Históricamente, Ferrari es más que un fabricante; es una marca con una presencia icónica en la competición y en la cultura del motor. Su historia reciente ya incluía hitos como el SF90 Stradale, un híbrido que mostró que la casa podía combinar la electrificación con la performance clásica.

El Luce representa una apuesta que, si bien llega en un momento de cautela para el mercado, podría marcar un antes y un después si logra convencer a compradores y a la gente de la calle de que la electricidad también puede seguir transmitiendo esa emoción Ferrari que la gente espera.

Por ahora, la caída bursátil imprime un recordatorio: en la transición energética, cada paso es observado con lupa, cada detalle es analizado y cada decisión, por pequeña que parezca, puede mover el precio de una marca que, por historia y presencia, está acostumbrada a ganar debate tanto dentro como fuera de la pista.