El IPS 2025 evalúa la percepción de corrupción en 182 países; Dinamarca lidera con 89 puntos, Chile está en el puesto 31 y Uruguay 17, con un panorama global que destaca diferencias regionales y posibles impactos económicos.

Un informe internacional publicado este año, el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, evalúa a 182 naciones y usa una escala de 0 a 100 para reflejar el nivel de corrupción percibida en el sector público.

En este marco, 0 equivale a una percepción de corrupción muy alta y 100 a una gestión considerada limpia. Entre los hallazgos destaca que Dinamarca aparece en lo más alto, con 89 puntos; le siguen Finlandia (88), Singapur (84), Nueva Zelanda (81), Noruega (81), Suecia (80), Suiza (80), Luxemburgo (78), Países Bajos (78), Alemania (77) e Islandia (77).

En América Latina, Chile ocupa la posición 31, mientras que Uruguay figura en el 17, como el puntaje regional más alto. El informe señala que las puntuaciones no solo dependen de leyes anticorrupción, sino de la calidad de las instituciones, la transparencia de la administración pública y el grado de independencia judicial.

A nivel regional, Chile es superado por Uruguay y por otros ejemplos, y la región en su conjunto enfrenta desafíos en la consolidación de instituciones transparentes.

A nivel mundial, la distribución de puntuaciones muestra que las economías más desarrolladas suelen obtener calificaciones altas, mientras que las evaluaciones de percepción en otros contextos continúan siendo débiles.

Históricamente, IPS fue creado para medir la corrupción percibida; la puntuación puede variar por percepción más que por índices jurídico-penales, lo que genera debates sobre su interpretación.

El informe podría influir en decisiones de inversión, en políticas públicas y en cooperación internacional.

En términos económicos, estimaciones preliminares sugieren que el costo de la corrupción para la economía mundial podría traducirse, en euros, en pérdidas de decenas de miles de millones cada año.

supuestamente, si se implementaran reformas estructurales de transparencia, podría haber beneficios en forma de inversión extranjera y crecimiento, según analistas.

supuestamente, algunos países podrían atraer más capital si los procesos públicos fueran percibidos como más confiables.

La puntuación de cada país no es un reflejo único de la realidad penal, sino de la percepción de corrupción de especialistas, empresarios y académicos, lo que significa que los cambios en las puntuaciones pueden reflejar reformas, campañas de transparencia y mejoras institucionales.