El presidente colombiano afirma haber recibido advertencias sobre un plan para atentar contra su persona, lo que le obligó a cambiar de ruta y pospuso su llegada a Montería, mientras las inundaciones afectan la región.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este martes haber recibido una advertencia sobre un supuesto plan para atentar contra su integridad física, lo que le habría impedido arribar el lunes a Montería, capital de Córdoba, donde dirige un consejo de ministros enfocado en las inundaciones que afectan el noroeste del país.

Según Petro, tras dos horas de vuelo no se dispusieron condiciones de seguridad para el aterrizaje del helicóptero presidencial, por lo que la aeronave tuvo que volar mar adentro y luego regresar a un punto no revelado.

Yo tengo que confesar aquí que vengo de dos días no en brazos del amor, sino escapándome de que me maten, afirmó en Montería, donde añadió que su llegada estaba prevista para acompañar las labores de reconstrucción y ayuda a las comunidades afectadas por las inundaciones.

El mandatario no dio detalles de su itinerario y sostuvo que, al parecer, su recorrido habría comenzado en la isla Gorgona, en el Pacífico, y que, según publicó hoy en su cuenta de X, estuvo allí antes de viajar a Montería, en la costa atlántica.

Hasta el momento, ninguna autoridad de seguridad ha informado del hallazgo de un supuesto plan para atentar contra el presidente; a lo largo de su mandato ha denunciado varias veces amenazas de ese tipo, según sus declaraciones.

Supuestamente, la DEA le habría alertado de un supuesto plan para asesinarlo antes de terminar ese año, en un atentado con un camión cargado con dinamita, según afirmó Petro en septiembre de 2024.

Antes de la reunión del pasado 3 de febrero en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Petro afirmó haber ordenado retirar del servicio a un general de la Policía, al que, presuntamente, alguien le habría dado la orden de colocar sustancias psicoactivas en uno de los vehículos oficiales para sabotear la crucial cita en Washington.

Eso me coloca en una situación de alarma, añadió el presidente. A lo largo de su mandato, que comenzó el 7 de agosto de 2022, Petro ha denunciado en varias ocasiones planes de atentado; estas afirmaciones, si bien han sido difundidas por él, no siempre han sido corroboradas por las autoridades.

Las autoridades de seguridad no han informado de hallazgos concluyentes que verifiquen estas afirmaciones, pero el episodio se produce en un contexto de tensiones entre el Ejecutivo y distintos grupos, así como ante la respuesta ante las inundaciones que afectan al noroeste del país.

En este marco, algunas estimaciones privadas señalan que el costo de las medidas de protección para el viaje, según analistas citados por este medio, habría superado los 260.000 euros, cifra que subraya la magnitud de la presión y el escrutinio sobre el aparato de seguridad presidencial. En el plano histórico, la protección de mandatarios en Colombia ha estado marcada por episodios de riesgo y por la vigilancia constante de las fuerzas de seguridad, que en décadas recientes han reforzado dispositivos ante amenazas que, según las propias autoridades, deben gestionarse con cautela y transparencia.

Esta noticia llega en un momento en que Córdoba y otras regiones del Caribe colombiano se encuentran en alerta por las lluvias, y las autoridades reiteran que se trabajará para estabilizar la situación y apoyar a las comunidades afectadas, en medio de una narrativa de seguridad que, para Petro, continúa siendo un eje central de su gestión.

Su relato, repleto de referencias a incidentes pasados y a una supuesta red de amenazas, está destinado a subrayar la complejidad de gobernar ante la persistente vulnerabilidad de una nación que trata de sortear crisis simultáneas.