Un equipo de Brasil desarrolló una biopelícula a partir de la piel del tambatinga para sustituir films plásticos derivados del petróleo en envases alimentarios, con potencial impacto ambiental y económico.

Un grupo de investigadores brasileños logró avanzar en la creación de un material biodegradable obtenido de la piel de un pez amazónico conocido como tambatinga, con la promesa de sustituir los films finos derivados de derivados del petróleo que hoy se utilizan para el envasado de alimentos.

Este progreso, que cuenta con el respaldo de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (Fapesp) y la colaboración de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) junto a la Universidad de Sao Paulo (USP), fue publicado en la revista Foods.

La intención central es reducir el peso de los envases plásticos tradicionales y disminuir la huella ambiental asociada a la industria alimentaria.

El tambatinga, que aparece como resultado del cruce entre dos peces amazónicos, el tambaquí y la pirapitinga, es reconocido por su rápido crecimiento y por un contenido significativo de proteínas y colágeno en su piel.

Los científicos han visto en esa piel un potencial de origen renovable para la producción de biopolímeros que podrían servir como alternativa a films artificiales elaborados con derivados del petróleo, de modo similar a otros esfuerzos globales para crear envases más sostenibles.

Presuntamente, la biopelícula resultante podría integrarse en diferentes tipos de envases, desde bandejas hasta envoltorios gracias a sus propiedades mecánicas y de barrera.

El desarrollo fue llevado a cabo por un equipo de la unidad de Embrapa y contó con la cooperación de la USP. Según el comunicado de Fapesp, la materia prima proviene de biopolímeros extraídos de la piel del tambatinga, una especie que se destaca por su rápido crecimiento y por su notable contenido de proteínas, lo que ha llevado a los investigadores a explorar su uso como fuente de polímeros biodegradables.

El estudio, publicado en Foods, se centró en la producción de materiales que podrían reemplazar los films ligeros y flexibles fabricados con plásticos derivados del petróleo, con un énfasis especial en la reducción del impacto ambiental de los envases alimentarios.

El jefe del Departamento de Ingeniería de Alimentos de la USP, Paulo José do Amaral Sobral, explicó que el proyecto se apoya en décadas de trabajo orientado a desarrollar films a base de biopolímeros, entre proteínas y polisacáridos, para su aplicación en embalajes de alimentos y la disminución de la contaminación causada por la acumulación de residuos plásticos en la naturaleza.

En el proceso experimental, los investigadores limpiaron las pieles de los peces y llevaron a cabo un método de extracción de gelatina empleando agua caliente y ácido acético para eliminar impurezas, con el objetivo de obtener una biopelícula que fuera renovable y de alto valor para la industria.

Los resultados de laboratorio indicaron que la película basada en la piel del tambatinga muestra, supuestamente, buena resistencia y, además, una capacidad notable para bloquear la radiación ultravioleta.

También se observó, presuntamente, una permeabilidad al vapor de agua menor en comparación con otros materiales a base de gelatina reportados en la literatura científica.

Aunque estos indicios son alentadores, se trata de una fase temprana y se requerirán más pruebas para confirmar su desempeño en condiciones reales de empaque y almacenamiento.

Estos hallazgos, además, sugieren que la piel de un residuo generalmente descartado podría convertirse en una materia prima renovable de alto valor para biopolímeros, con potencial impacto en la cadena de suministro de la acuicultura y en la economía circular de la región.

En una perspectiva más amplia, los científicos destacan que la búsqueda de materiales biodegradables para embalaje no es nueva, pero sí se ha intensificado en las últimas décadas ante la necesidad de reducir la dependencia de films petroquímicos.

Si los desafíos técnicos, de seguridad alimentaria y de escalabilidad se superan, este tipo de biopolímeros podría abrir nuevas rutas de valor para el sector pesquero y para las industrias asociadas, promoviendo una cadena productiva más integrada y responsable ambientalmente.

En términos macro, la adopción de estas soluciones podría crear oportunidades de empleo y diversificación de ingresos para comunidades dedicadas a la acuicultura, al tiempo que se fortalecen prácticas de economía circular y sostenibilidad.

Aun así, para avanzar hacia una implementación masiva, serán necesarias normativas, evaluaciones regulatorias y pruebas de compatibilidad con diferentes alimentos, procesos de envasado y mercados internacionales, de modo que el potencial de la piel de tambatinga se convierta en una realidad verificable y escalable.