Australia presenta una demanda contra 3M por contaminar bases militares con PFAS, busca indemnización y la retirada de estas sustancias; ya se retiraron 200.000 toneladas y la empresa asegura no haber fabricado PFAS en el país.

Australia presentó este jueves una demanda por el equivalente a 1.430 millones de dólares australianos contra la multinacional estadounidense 3M. El objetivo es exigir una compensación por los daños provocados por la contaminación de bases militares con una espuma contraincendios que contiene PFAS, unas sustancias químicas conocidas también como químicos eternos por su resistencia a degradarse.

El viceministro de Defensa, Peter Khalil, explicó a los periodistas que la acción busca una indemnización por daños y perjuicios para cubrir el coste de gestionar la contaminación ambiental provocada por las PFAS.

Se alega que la espuma de extinción utilizada en las bases liberó estas sustancias peligrosas durante años.

Esta demanda, que se tramita ante el Tribunal Federal, es la más importante que ha emprendido un gobierno australiano contra una de las mayores empresas del mundo, según el propio funcionario.

La estrategia busca que 3M asuma la responsabilidad de limpiar el terreno y compensar a las comunidades afectadas.

El gobierno también informó que ya se han retirado 200.000 toneladas de PFAS del suelo debido al riesgo para las comunidades cercanas, una cifra que revela la magnitud de la contaminación y el esfuerzo público para frenarla.

Michelle Rowland, fiscal general, dejó claro que están preparados para enfrentarse a una de las mayores corporaciones multinacionales y que la demanda se apoya en la premisa de que 3M conocía los riesgos ambientales de estas sustancias y no los reveló de forma adecuada.

Por su parte 3M ha anunciado que defenderá su posición a través del proceso judicial. En un correo a la agencia de noticias, la compañía afirmó que nunca ha fabricado PFAS en Australia y que dejó de vender estos productos en el país hace aproximadamente dos décadas.

La demanda llega en un contexto en el que 3M ya acordó en Estados Unidos un acuerdo extrajudicial por valor de 10.000 millones de dólares en 2023 por otros casos de supuesta contaminación. Aunque se trata de escenarios distintos, el historial de litigios de PFAS marca la pauta de cómo las grandes empresas deben responder ante la creciente presión de reguladores y comunidades.

Qué son las PFAS y por qué importan para la seguridad y la salud. Estas sustancias químicas artificiales se utilizan para repeler el calor, el agua y el aceite, y han estado presentes en una amplia gama de productos industriales y de consumo, desde utensilios de cocina antiadherentes hasta textiles y espumas para apagar incendios.

Su persistencia en suelo y agua, a menudo durante décadas, ha generado preocupaciones sobre posibles efectos en la salud humana y en el entorno natural.

Este caso en Australia podría acelerar nuevas normas y medidas de responsabilidad para fabricantes en la región y más allá.