Las autoridades afganas aseguran que Pakistán violó el espacio aéreo y atacó viviendas civiles en tres provincias, dejando 13 muertos (11 niños) y 14 heridos. También hay un segundo incidente en Paktiká por la explosión de un proyectil no detonado. El texto ofrece contexto histórico sobre las tensiones en la frontera y el papel del TTP.

Las autoridades afganas informaron este miércoles de al menos trece personas fallecidas, once de ellas menores de edad, y otras catorce heridas en tres provincias a causa de bombardeos que, según Kabul, serían obra de Pakistán.

El portavoz del Gobierno, Zabihulá Muyahid, declaró en redes sociales que el Ejército paquistaní violó el espacio aéreo afgano y bombardeó viviendas civiles en las provincias de Kunar (noreste), Jost (sureste) y Paktika (este).

Con ese balance, añadió, murieron once niños, una mujer y un anciano. El portavoz principal de los talibanes afganos, por su parte, elevó la cifra de heridos a catorce, entre ellos mujeres y niños, y condenó este crimen contra la humanidad y la agresión.

Horas antes, las autoridades locales de la provincia de Paktiká informaron de la muerte de al menos siete personas, entre ellas siete menores de edad, por la explosión de un proyectil sin detonar.

El suceso ocurrió cuando un residente recogía chatarra y, al intentar abrir el artefacto para reutilizar el metal, este explotó, dejando también a cuatro personas heridas.

Esta zona fronteriza entre Pakistán y Afganistán ha sido escenario de tensiones e inseguridad durante años, impulsadas en parte por las acciones del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP).

Islamabad acusa a India y a los talibanes afganos de apoyar a esa organización, acusaciones que Kabul y Nueva Delhi dicen no corresponder.

La coyuntura provocó que a finales del año pasado la escalada volviera a tener impulso: Pakistán lanzó bombardeos contra supuestos objetivos del TTP y del Estado Islámico en Afganistán, y las autoridades talibanas respondieron con ofensivas en la frontera.

En un marco histórico más amplio, el TTP surgió en 2007 y ha mantenido a lo largo de los años una presencia activa en la región fronteriza, un terreno donde la línea Durand, trazada durante la época colonial, ha sido fuente de fricciones entre Kabul y Islamabad.

Después de la retirada occidental de Afganistán en 2021, la gobernabilidad y la seguridad en la región han estado marcadas por choques y acusaciones mutuas, que influyen directamente en la vida de los civiles.

Para la población local, la incertidumbre y el temor de nuevos ataques siguen presentes, ya que la frontera vuelve a convertirse en un escenario de confrontación entre fuerzas regionales y grupos extremistas.