La Coruña acogió el Campeonato de España de Triatlón con pruebas cadete, juvenil y júnior, culminando con una emocionante prueba de relevo mixto y una entrega de premios que destacó el impacto económico y deportivo en la ciudad.

La Coruña cerró un fin de semana intenso dedicado al triatlón, con el Campeonato de España que reunió a cerca de 1.800 jóvenes con ganas de dejar huella en la ciudad. El ambiente empezó a carburar el sábado, cuando las pruebas se disputaron en escenarios emblemáticos como la Marina, el Parrote, el entorno del Castelo de San Antón y la plaza de María Pita, puntos neurálgicos que se convirtieron en el epicentro de la competición gracias a la organización de la Federación Española de Triatlón (FETRI) y la colaboración del Ayuntamiento.

En la jornada inaugural, los pódiums dejaron claro que Galicia está formando una generación muy competitiva. En la categoría cadete, Adriana Solanes y Jayden Jael Silva se alzaron con el título, demostrando una gran madurez para una prueba que exige, a partes iguales, resistencia y estrategia.

En juvenil, María Romero y Luis Piña lograron el triunfo, y en júnior, Álvaro Llinares y Alba Núñez completaron el trío de ganadores que, a buen seguro, seguirán dando que hablar en los próximos años.

La segunda jornada, ya de domingo, vino marcada por un horario adaptado a las inclemencias del calor que azotó la ciudad. El relevo mixto, una de las pruebas más espectaculares y dinámicas del triatlón, coronó a Delikia como campeones de España con un tiempo de 1:06:33.

Ellos fueron segundos a apenas 28 segundos de Tribarros Villafranca, y terceros quedaron Diablillos de Rivas. Este tipo de formato, que mezcla natación, ciclismo y carrera a pie en equipos mixtos, está ganando popularidad en el país y se está convirtiendo en un escaparate perfecto para que las ciudades aprovechen para atraer a más público y patrocinadores.

En la prueba femenina júnior sprint, Candela Sánchez, del Peñota Dental Triatlón, sufrió la presión de la pista y remató con un destacado 37:20 para hacerse con el oro.

Alba Núñez, del Cidade de Lugo Fluvial, y Julia Benito, de Tri Infinity Mostoles, completaron el podio femenino. A nivel masculino, Lucas García, del Deportivo Delikia, marcó la referencia al cruzar la meta en 32:15 y dejó en la estela a su compañero Lucas Riola y a Manu Prada, del Universidad de Alicante, que completaron el trío de cabeza.

Por equipos, Tripucol se llevó la victoria, seguido de Delikia y Cidade de Lugo Fluvial, subrayando que el campeonato también es una batalla entre clubes, con los apoyos y estructuras que mueven estas plazas.

El acto de entrega de premios contó con la presencia del concejal de Deportes, Manuel Vázquez, que subrayó la importancia de que La Coruña esté abierta a la organización de eventos de esta magnitud.

Según él, estos encuentros no solo permiten dar visibilidad a La Coruña a nivel nacional, sino que también dinamizan la economía local, fortalecen una identidad de ciudad acogedora y acercan a la ciudadanía a disciplinas que están en pleno auge en el país.

En el cierre oficial, el alcalde y la organización recibieron a José Hidalgo, presidente de la FETRI y vicepresidente del Comité Olímpico Español (COE), en el Palacio Municipal.

Como gesto de reconocimiento, Hidalgo recibió una Torre de Hércules con diseño producido en Sargadelos, regalo del Gobierno de la alcaldesa Inés Rey, en señal de apoyo y coordinación entre las instituciones para futuras ediciones.

Más allá de los resultados, este fin de semana dejó clara la capacidad de La Coruña para gestionar grandes eventos deportivos y la consolidación de un calendario que ya forma parte de la agenda anual de los amantes del triatlón.

La ciudad, con su tandem entre playa, casco antiguo y amplias zonas verdes, ofrece un marco inigualable para estas disciplinas, que cada año suman más adeptos entre jóvenes y adultos.

A modo histórico, este tipo de campeonatos ha ido ganando peso desde las primeras ediciones reconocidas por FETRI a finales de los 80, y hoy, con nuevos formatos y mayor presencia femenina, el interés por estas pruebas no hace más que crecer.

Para los aficionados y la prensa, el mensaje es claro: La Coruña no solo es un buen escenario, es un motor para el deporte de base y para la economía local, con consecuencias positivas que se extienden a hoteles, hostelería y comercios de la zona.

Mirando al futuro, se espera que la ciudad siga dando pasos para convertir estas citas en eventos aún más abiertos, inclusivos y sostenibles, manteniendo esa mezcla de tradición y modernidad que caracteriza a la ciudad gallega.