La ciudad gallega añade una nueva base de BiciCoruña junto a la estación intermodal, alimentada por energía solar, para ampliar la cobertura y facilitar el acceso a la terminal de San Cristovo. Con esta incorporación, la red llega a 79 estaciones en toda la ciudad, fortaleciendo la movilidad sostenible.

La Coruña ha anunciado la apertura de una nueva estación operativa de BiciCoruña, ubicada junto a la estación intermodal y alimentada por energía solar.

La base, situada en la Avenida da Sardineira, permite ampliar el abanico de opciones para desplazarse hasta la terminal de San Cristovo, donde se centralizarán las conexiones ferroviarias y de autobuses.

Con esta incorporación, la red de BiciCoruña llega a completar la segunda fase de expansión, reforzando el servicio en todos los barrios de la ciudad.

Tras los trabajos realizados durante el último año, ya son 79 las estaciones distribuidas por el casco urbano.

La concejala de Infraestructuras y Movilidad, Noemí Díaz, destacó la relevancia de BiciCoruña para moverse por la ciudad. En 2022 se contaban 23 bases, aproximadamente una tercera parte de las que existen hoy. Y con la renovación del servicio no solo ha habido avances sustanciales en la captación de usuarias y usuarios, sino que también se ha posibilitado la llegada de BiciCoruña a distritos en los que antes no existía.

Bajo esta estrategia, el Gobierno local ha continuado implantando bases en puntos estratégicos como San Pedro de Visma, Palavea o Xuxán, que carecían de estaciones y ahora quedan conectados al sistema.

Además, se ha aprovechado esta segunda fase para habilitar más estaciones en parques empresariales como el de Agrela, una medida clave para fomentar los desplazamientos laborales en bicicleta y, de ese modo, contribuir a reducir el uso del vehículo privado.

Díaz recordó que, el año pasado, BiciCoruña registró un total de 1,7 millones de usos, cifra histórica desde la puesta en marcha del servicio hace más de una década.

Este crecimiento coincide con la estrategia de la ciudad para fomentar una movilidad más limpia y menos dependiente del automóvil privado, con el objetivo de mejorar la calidad del aire, disminuir el ruido urbano y promover hábitos de transporte más saludables.

A nivel general, la expansión de redes de bicicletas públicas se ha convertido en un vector de transformación urbana en muchas ciudades europeas, que buscan fortalecer la conectividad entre barrios y reducir la congestión del tráfico.

La Coruña se sitúa entre las urbes gallegas que han priorizado este modelo de movilidad, buscando equilibrar la conectividad entre barrios y facilitar trayectos cortos y de media distancia sin recurrir al coche privado.

Con este paso, la ciudad refuerza su compromiso con un futuro urbano más cómodo, eficiente y respetuoso con el entorno.