La Coruña inicia trabajos de reparación de la duna de Riazor, afectada por las borrascas de enero y el paso de Ingrid, con labores de reconfiguración de la arena, seguridad en el paseo y limpieza complementaria.

La Coruña, Galicia - El Concello, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, inició hoy los trabajos para reparar la duna de Riazor, dañada por las borrascas de enero y, en particular, por el paso de la borrasca Ingrid durante el fin de semana pasado.

Una retroexcavadora de 30 toneladas está trabajando en la zona para volver a montar y perfilar la duna, aprovechando el paso de alerta roja a amarilla para avanzar con las labores.

El objetivo es restablecer la estructura de arena que protege el paseo marítimo y garantizar la seguridad de los usuarios hasta que las condiciones meteorológicas resulten más favorables.

La concejala de Medio Ambiente, Yoya Neira, destacó que mantener la seguridad en el paseo es una prioridad para el Ayuntamiento. Desde el miércoles pasado, mientras duren las jornadas de mal tiempo, un retén de servicios de limpieza municipales formado por un tractor y un camión cisterna permanece en Riazor para realizar arreglos puntuales y limpiar la arena que pudiera acercarse a la acera y a la calzada.

La duna de Riazor, que supera los dos metros de altura en su punto más elevado, se formó por primera vez en 1995 como respuesta a un temporal que derribó la antigua balaustrada del Paseo Marítimo en este arenal.

La protección que ofrece la duna ha sido, a lo largo de los años, un elemento clave para salvaguardar el paseo y evitar erosión adicional en la playa.

La barrera de arena permanecerá en la zona hasta mediados de mayo, fecha a partir de la cual se prevé retirarla para dejar las playas preparadas para la temporada de baño, que suele comenzar el 15 de junio.

El Ayuntamiento insiste en que estas intervenciones, además de reforzar la defensa costera, buscan ordenar el uso público de la playa y facilitar el acceso de vecinos y visitantes.

El gobierno municipal de Inés Rey ha señalado que este tipo de actuaciones muestran un compromiso claro con la protección del litoral y la seguridad de la ciudadanía, especialmente ante episodios de temporal extremo.

En resumen, la intervención en la duna de Riazor representa una respuesta práctica y coordinada ante los estragos de las borrascas de invierno, con una planificación que contempla seguridad, limpieza y preparación de la playa para la próxima temporada estival, sin perder de vista la necesidad de respetar el entorno natural y su regeneración a medio plazo.