El Sevilla sufre una goleada frente al Levante, conserva una trayectoria irregular y encara un periodo de incertidumbre tras la jornada 18 de LaLiga.
Sevilla cayó 0-3 ante el Levante en la fecha 18 de LaLiga, un golpe que agrava la irregularidad del equipo nervionense y aumenta la presión sobre el cuerpo técnico y la dirección.
El encuentro, disputado en Andalucía, mostró a un Levante sólido en defensa y letal en los momentos justos, frente a un Sevilla que no logró imponer su juego pese a contar con Alexis Sánchez entre sus destacados.
En los primeros minutos, el chileno intentó desequilibrar con movilidad y llegada por las bandas. Su remate de cabeza, que parecía abrir la historia a los 7 minutos, fue neutralizado por el guardameta rival, Matthew Ryan, y dejó claro que el visitante también tenía argumentos para quitarse el miedo de encima.
A los 30 segundos de esa acción, Sánchez participó en una jugada de taco que dejó a Oso frente a la portería; sin embargo, la celebración no llegó porque el VAR señaló una posición adelantada de Juanlu, lo que anuló el tanto y encendió las protestas del banquillo local.
La dinámica del partido se inclinó poco después. Iker Losada orquestó una combinación rápida que culminó con el 1-0, aprovechando un momento de descoordinación defensiva y una transición de alta velocidad que sorprendió a la defensa sevillista a los 45+2 minutos.
Al inicio de la segunda parte, el Levante amplió la ventaja gracias a un segundo golpe de precisión: Carlos Espí ejecutó una acción bien trazada en el minuto 77 y dejó el partido encarrilado para los granotas.
El reloj siguió corriendo y, en el tiempo añadido, Carlos Álvarez cerró la goleada con un remate que sentenció el 0-3 definitivo (90+4).
El equipo local quedó estancado en la undécima posición de LaLiga, con 20 puntos, y suma apenas una victoria en las últimas cinco jornadas. Esta situación alimenta preguntas sobre el futuro del entrenador Matías Almeyda, aunque, presuntamente, las próximas horas serán determinantes para dilucidar los movimientos que podrían surgir en el banquillo ante los resultados recientes.
El encuentro dejó varias lecturas. En el aspecto táctico, el Sevilla mostró momentos de inspiración cuando Sánchez participó activamente en la creación de juego, pero la defensa, que recibió tres tantos, tampoco pudo contener las transiciones rápidas del Levante.
Del lado visitante, el plan fue claro: aprovechar los errores rivales y sacar provecho de las bandas para desequilibrar el bloque contrario. Se trata, además, de un choque que alimenta la narrativa de una temporada irregular para el Sevilla y una campaña complicada para un Levante que, pese al resultado, logró sostener su presencia en la primera mitad de la tabla durante buena parte del encuentro.
Históricamente, estos cruces entre ambos equipos han mostrado altibajos y una considerable carga emocional para la afición local. En este contexto, la derrota refuerza la idea de que el Levante, pese a su posición en la parte baja, supo anticipar los movimientos del rival y capitalizar cada error defensivo.
Para el Sevilla, la dificultad reside en convertir momentos de dominio en resultados contundentes y en estabilizar un rendimiento que permita recuperar confianza en un tramo decisivo de la temporada.
Supuestamente, el vestuario podría estar enfrentando tensiones internas tras un resultado así, y la afición señaló un grado de frustración que podría traducirse en presión sobre la dirección deportiva.
Todo ello, junto con la evaluación de Almeyda, conforma un escenario que podría experimentar cambios según la lectura que hagan los responsables del club en las próximas horas.
En resumen, este choque dejó claro que la Liga continúa siendo una carrera de desgaste, en la que cada detalle marca la diferencia entre un proyecto en ascenso y una caída que obliga a replanteos profundos.