La goleada y la recepción hostil de la afición en el aeropuerto marcan un momento convulso para el Sevilla. Este texto reconstruye los hechos, las reacciones y el posible impacto del próximo choque ante Girona.

Una jornada para el olvido vivieron los jugadores del Sevilla, que cayeron 4-1 ante Mallorca y, a la llegada al aeropuerto, se encontraron con un ambiente hostil por parte de una parte de la afición.

Las imágenes difundidas por El Chiringuito muestran a un reducido grupo de aficionados que increpó a varios miembros del equipo, entre ellos Alexis Sánchez y Gabriel Suazo.

"NOS VAIS A MANDAR A SEGUNDA", fue uno de los gritos más ensordecedores que se escucharon en la zona de recogida de equipajes, en una escena que dejó constancia de la tensión que envuelve al club en este tramo de La Liga.

Otras voces, al menos, repetían consignas como "estáis jugando con 136 años de historia"; mensajes que, según testigos presenciales, fueron coreados por parte de la afición que acudió a expresar su malestar tras el tropiezo en Son Moix.

Por su parte, El Diario de Sevilla recoge que la indignación del sevillismo se trasladó al aeropuerto, detallando que la tensión se elevó cuando hizo acto de presencia la junta directiva, con el presidente José María del Nido Carrasco como principal blanco de las iras de los presentes.

En ese contexto, se notó que el ambiente tuvo un componente confesional entre jugadores y cuerpo técnico, y que la reacción de la afición dejó en claro que la situación cruje más allá de la cancha.

La derrota no solo afecta el estado de ánimo del vestuario, sino que también sitúa al Sevilla en una posición delicada de cara a la parte decisiva de la temporada.

En la jornada siguiente, el equipo dirigido por Matías Almeyda ya está citado para un partido clave en casa frente al Girona, un encuentro que podría marcar el rumbo inmediato del curso.

El choque está programado para el sábado 7 de febrero a partir de las 14:30 horas.

A nivel táctico, la salida de Mallorca dejó en evidencia una falta de contundencia en ataque combinada con errores defensivos que dejaron al descubierto algunas fragilidades estructurales.

Aunque parte de la crítica recayó en la solidez defensiva, también se subrayó la necesidad de generar claridad en la generación de juego para evitar desorganización en tramos cruciales de los encuentros.

Históricamente, el Sevilla ha mostrado capacidad de reacción ante tropiezos (un rasgo que ha sido característico en varias campañas recientes) y, a la espera de los próximos movimientos, parece haber quedado claro que la consigna del vestuario será recuperarse cuanto antes.

En este sentido, la dirección técnica podría optar por ajustes en la alineación y en la estrategia, con el objetivo de recuperar confianza en la plantilla y reducir la frecuencia de errores que han sembrado la incertidumbre en las últimas jornadas.

Supuestamente, algunos integrantes del plantel habrían pedido abordar la semana con un enfoque más pragmático, priorizando la solidez defensiva y una transición más rápida entre defensa y ataque.

Presuntamente, el cuerpo técnico podría intentar reforzar el túnel de vestuarios para evitar distracciones que afecten al rendimiento en el tramo decisivo de la temporada.

También se especula que la dirección deportiva está evaluando posibles movimientos en el mercado de fichajes para reforzar la plantilla de cara a las necesidades que emergen tras esta caída.

El próximo rival, el Girona, llega a un partido que promete ser decisivo para encauzar la campaña. En el ámbito emocional, la derrota ha dejado sobre la mesa una pregunta: ¿será capaz el Sevilla de convertir la frustración en un impulso para un tramo clave del curso, o este episodio quedará grabado como un punto de inflexión negativo? Mientras tanto, los aficionados esperan respuestas claras en el césped y, sobre todo, un cambio de rumbo que permita recuperar la confianza perdida en el equipo y en la gestión del club.