El conjunto hispalense sufre una derrota contundente frente al colista Levante en casa, lo que provoca críticas a la dirección y deja al equipo en una situación comprometedora en LaLiga.
Sevilla cayó 0-3 ante Levante en la jornada 18 de LaLiga, un resultado que oscureció la noche en Andalucía y dejó al conjunto de Nervión en una situación delicada.
El Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán fue escenario de una goleada que sorprendió a propios y extraños, y desató la ira de la afición, que reclamó cambios y respuestas inmediatas.
Iker Losada adelantó al Levante en el minuto 45'+2', Carlos Espí amplió la cuenta en el 77' y Carlos Álvarez cerró la goleada en el 90+4', dejando al conjunto visitante con un marcador que pesó mucho sobre el ánimo local.
Para Sevilla, la noticia resultó especialmente amarga, incluso con la presencia de Alexis Sánchez en el once. Poco importó su titularidad y su esfuerzo, porque la visita encontró la forma de neutralizar el empuje esperado desde el vestuario. A los 30' apareció una acción de taco de Sánchez para una definición de un compañero apodado Oso, pero la jugada fue invalidada por el VAR por una posición de adelanto advertida al lateral Juanlu.
Este detalle encendió el debate entre aficionados y analistas sobre el rendimiento colectivo y las estructuras técnicas del equipo.
Las redes sociales recogieron un torrente de críticas y comentarios de aficionados que cuestionaron la planificación y la capacidad de la plantilla para dar un giro a la situación.
En varios mensajes, se pidió cambios en la estructura de la dirección deportiva y, presuntamente, se negaban señales de mejora a corto plazo; algunos mensajes destacaban que la responsabilidad va más allá de un par de jugadores y alcanza a la gestión del club.
Este episodio dejó en evidencia la presión que ya se acumula sobre el cuerpo técnico y la dirección.
En el plano táctico, Levante mostró un plan sólido, con transiciones rápidas y una línea defensiva que supo defender con serenidad y contener a la salida sevillista.
Sevilla, por su parte, lució dudas en la creatividad y en la generación de veces claras de ataque, lo que facilitó que el partido se volviera áspero y controlado por el equipo visitante en fases decisivas.
Algunos analistas presuntamente señalan que la exposición de los problemas detrás de escena puede haber influido en una caída anímica que se arrastraba desde encuentros previos.
Datos históricos y contexto adicional: presuntamente, Levante ha sabido sacar rendimiento ante rivales grandes cuando se ve en escenarios adversos, y este resultado podría verse como una lectura de temporada que, en ciertos pasajes, ha estado marcada por altibajos en ambos lados.
En el lado del Sevilla, la derrota alimenta conversaciones sobre la necesidad de reacoplar ideas, revisar perfiles y, quizá, explorar cambios de cara al futuro inmediato.
Aunque el club no ha emitido declaraciones definitivas, la derrota ante el colista aumenta la presión sobre el cuerpo técnico y la directiva, que tendrán que valorar con rapidez las prioridades para encauzar una campaña que sigue dejando dudas en varios frentes.
Mirror de la situación: supuestamente, el entorno podría ver en este tropiezo un punto de inflexión para definir si se refuerzan conceptos futbolísticos o si se ajusta la dirección para evitar que el presente se convierta en una línea descendente.
Mientras tanto, el Levante celebra una victoria que añade tres puntos valiosos a la clasificación y que, según algunos analistas, podría marcar un antes y un después en la dinámica de un equipo que hasta hace poco parecía condenado a luchar por la salvación.
A falta de nuevas competencias para confirmar estas percepciones, la próxima semana traerá respuestas sobre el camino que elegirá el Sevilla para intentar revertir una situación que, a día de hoy, resulta más que compleja.