Boca le ganó 2-1 a Universidad Católica en la Libertadores, pero la imagen que todos recuerdan es la entrada de Marcelo Weigandt a Justo Giani a los siete minutos, que el árbitro no castigó con roja. El incidente desató polémica y repasos posteriores del propio jugador y del árbitro.

La apertura del Grupo D de la Copa Libertadores dejó varias historias, pero ninguna tan comentada como la imagen de una entrada brusca a los siete minutos del encuentro entre Universidad Católica y Boca Juniors.

Marcelo Weigandt, lateral de Boca, conectó una plancha fuerte contra Justo Giani, defensa de la UC, y el choque dejó a ambos jugadores en el suelo. Lo que parecía una acción más terminó encendiendo un debate que aún hoy da de qué hablar entre hinchas y comentaristas. El árbitro, Gustavo Tejera, no mostró tarjeta roja ni tampoco mostró amonestación; la decisión pasó a ser objeto de un intenso repaso después del pitido final.

La transmisión recogió la jugada desde distintos ángulos y, al término del partido, el propio Giani explicó cómo vivió el diálogo con el juez uruguayo.

Según su relato, Tejera le dijo que la acción comienza pisando la pelota, y que si la plancha continúa, el contacto es letal. “Él me decía que pisa la pelota y cuando sigue la plancha, me pega, pero yo tengo la marca en la pierna y le digo que es roja. Por más que pise la pelota, el impacto llega a la canilla, y me deja la plancha”, relató el defensor, dejando claro que, para él, la jugada reunía todos los elementos para una expulsión.

Este testimonio, junto con las imágenes, alimentó la conversación sobre si el árbitro debió empujar la tarjeta roja a Weigandt o si, por el contrario, se optó por una interpretación más blanda del reglamento en ese contexto.

La salida de la jugada dejó a Boca con el marcador a favor, pero la polémica no se quedó en la estadística. En redes y en la crónica de postpartido, muchos remarcaron que ese tipo de entradas, que rozan la línea entre la determinación física y el riesgo real para el rival, suelen marcar el tono de un partido y del propio grupo.

En la noche del encuentro también se destacó la presencia de una transmisión que subrayaba la relevancia de estas decisiones para el desarrollo del torneo, con el partido de Boca y Barcelona SC programado para la segunda fecha en La Bombonera y, al día siguiente, Cruzeiro recibiendo a Universidad Católica en Belo Horizonte.

Así pues, la jornada dejó dos aprendizajes claros. Uno, que Boca mostró carácter para imponerse en un inicio de grupo, y dos, que las decisiones arbitrales pueden agotar a cualquier aficionado cuando se discuten en el plano de lo que podría haber cambiado el curso del partido.

En el plano deportivo, el resultado final fue 2-1 a favor de Boca, pero la historia que se lleva el aficionado es la de esa entrada, la interpretación del árbitro y el eco que, sin duda, tendrá la próxima fecha del Grupo D.

Si lo que interesa es entender qué pasó y por qué la jugada se convirtió en tema, basta revisar cada ángulo y escuchar la versión de Giani, porque, a la postre, el debate puede influir en cómo se mirarán futuras acciones similares en la competencia.

Con Boca ya pensando en la siguiente jornada frente a Barcelona SC en casa, y Católica esperando su choque en Belo Horizonte, la Libertadores promete más emociones y, posiblemente, más rojas o no rojas en función de cada arbitraje y cada decisión en el césped.