La Confederación impondrá una multa de 105.000 dólares y obliga al club chileno a jugar dos próximos encuentros de competiciones continentales sin público tras cánticos xenófobos en la revancha ante Carabobo.
La directriz de Conmebol cayó sobre Huachipato tras una de esas noches que quedan marcadas en la memoria por las imágenes y los cánticos que no deben repetirse.
En la revancha de la segunda fase previa de la Copa Libertadores, frente al Carabobo venezolano, un grupo de hinchas del cuadro chileno profirió cánticos xenófobos contra el rival.
Por ese motivo, la Unidad Disciplinaria de la Confederación decidió abrir expediente y, después de revisar el comportamiento de la afición, dio a conocer una sanción de la que la mitad del público no quiere ni oír hablar: un castigo que golpea el bolsillo y el estadio.
La pena económica es una multa de 105.000 dólares, una cifra que Conmebol deja en claro que se descontará directamente de los derechos de televisión. Es decir, la entidad busca que el impacto económico de estas conductas se note en el presupuesto de los clubes implicados. Pero no es todo. Además del aspecto monetario, Huachipato tendrá que afrontar dos duelos consecutivos en casa sin público cuando compita en torneos continentales. En la práctica, eso significa que los aficionados quedarán fuera de las gradas de sus próximos partidos de competición internacional, al menos durante ese tramo.
La sanción fue motivada por la violación de dos artículos del Código Disciplinario de la Conmebol: el 12.2, que alude al comportamiento de los aficionados, y el 15.2, relacionado con insultos que atentan contra la dignidad humana de un grupo o persona. En la nota oficial, la entidad recuerda que las conductas xenófobas no serán toleradas y que se persiguen con firmeza para preservar la seguridad y la convivencia en el fútbol.
Este tipo de medidas no sorprenden si se tiene en cuenta el marco de actuación de Conmebol en los últimos años. La Confederación ha reforzado sus herramientas para sancionar conductas discriminatorias y ha dejado claro que, cuando se trate de xenofobia o racismo, las sanciones pueden ir desde multas económicas hasta cierres temporales de aforo o compromisos de juego sin público.
En lo que respecta a Huachipato, el equipo es un representante histórico del fútbol chileno, asentado en Talcahuano, y que regularmente compite en la liga local además de sus incursiones en torneos internacionales.
Su afición, como ocurre en muchos clubes, es apasionada, y la situación ocurrido en la eliminatoria con Carabobo sirve como recordatorio de que la pasión debe ir de la mano con el respeto.
La noticia también refleja un mensaje claro: cuando el fútbol cruza fronteras, las reglas se aplican con la misma contundencia para todos. Conmebol busca mantener la competencia limpia y segura, y los clubes que participen deben asumir que actos de discriminación tendrán consecuencias. En las próximas semanas, Huachipato deberá gestionar el golpe económico y deportivo que supone no poder recibir a su público en esos dos compromisos continentales, una circunstancia que, sin duda, afectará a la planificación de su plantilla y de su afición.
Para los hinchas y seguidores del fútbol chileno, la noticia sirve como recordatorio de la responsabilidad que conlleva apoyar a su equipo: la derrota más dolorosa no llega por el rival, sino por la conducta de quienes estaban para alentar, no para enfrentarse a los valores que deben regir este deporte.
En definitiva, una sanción que busca enseñar una lección y evitar que se repitan incidentes que empañan la pasión por el fútbol.