La primera ronda del Sudamericano Sub-20 femenino en Paraguay 2026 terminó con Argentina venciendo 2-1 a Brasil y estableciendo el orden para el hexagonal final que reparte cuatro cupos al Mundial de Polonia 2026.

La primera ronda del Conmebol Sudamericano Sub-20 femenino, disputada en Paraguay 2026, concluyó este viernes con un resultado que podría marcar el rumbo de la definición: Argentina derrotó 2-1 a Brasil, un marcador que definió el orden del hexagonal final y abrió la puerta para los cuatro cupos al Mundial que se disputará en septiembre en Polonia.

El triunfo de la albiceleste no solo dejó al equipo en una posición ventajosa para la fase decisiva, sino que también dio señales sobre la lucha entre potencias regionales por un boleto que invita a las jóvenes promesas a mostrar su talento en un escaparate mundial.

En los días previos, cada compromiso dejó lecciones y destacó la mezcla entre experiencia y juventud que caracteriza a estas selecciones en un torneo que funciona como semillero para el fútbol femenino de la región.

Bolivia registró el peor rendimiento de la competición, quedando colista del Grupo B sin unidades y con un saldo de goles negativo de 17, tras perder ante Perú (0-2), Brasil (0-5), Ecuador (0-6) y Argentina (0-4).

Este desempeño sitúa al conjunto altiplánico al margen de la lucha por el ascenso, al menos en esta primera fase, y contrasta con el esfuerzo mostrado por otros rivales que han sabido competir de manera más constante a lo largo de las jornadas.

Por su parte, Chile también dejó sensación de decepción al terminar último de la Zona A, con dos empates, dos derrotas y un registro defensivo que evidenció problemas para generar y contener ataques: cero goles a favor y cinco recibidos.

Estos resultados, en conjunto, dibujan un panorama de ajustes obligados para las próximas etapas y subrayan la exigencia de un formato que siempre exige rendimiento sostenido para avanzar.

Con la conclusión de la fase inicial, quedó definido el hexagonal final, un mini campeonato que determina los cuatro boletos al Mundial Sub-20 femenino en Polonia 2026.

El nuevo formato exige a las selecciones afinar líneas, ordenar tácticas y mantener la consistencia en una recta final de alto nivel para enfrentar a rivales con ADN de competencia global.

Aunque el calendario y la sede de algunos choques pueden permanecer sujetos a ajustes logísticos, la intención es conservar la ruta clara hacia la cita mundial, con los cruces y las jornadas ya asentados para que los equipos sepan a qué atenerse en cada encuentro decisivo.

En el aspecto económico y de afición, hay interés en el impacto de estas eliminatorias sobre la venta de entradas y la visibilidad mediática. Supuestamente, los organizadores estiman que el precio medio de las entradas para las finales podría oscilar entre 15 y 25 euros, una banda que busca equilibrar accesibilidad para el público y la necesidad de sostener la logística de un torneo de esta magnitud.

Esas cifras podrían variar según la sede, la disponibilidad de asientos y la demanda en cada partido. Históricamente, este torneo ha funcionado como trampolín para talentos que luego brillan en ligas de mayor exposición, y, según análisis históricos y reportes regionales, Brasil y Argentina han sido protagonistas constantes de las etapas finales, con otros equipos que han ido ganando protagonismo conforme la competencia ha evolucionado.

En este marco, la experiencia y el talento joven se fusionan para acercar a estas selecciones a un Mundial que, para las jugadoras involucradas, representa una plataforma crucial para sus carreras.

Presuntamente, este ciclo podría acelerar la aparición de futuras figuras que brillen en ligas europeas y que, de paso, eleven el nivel del fútbol femenino sudamericano.

El comité organizador ha subrayado que Paraguay 2026 continúa como un escenario clave para el desarrollo del fútbol femenino en la región y para que las futbolistas jóvenes muestren su talento ante un público cada vez más amplio.

La expectativa está puesta en ver cómo se equilibran las diferencias entre los equipos que llegan al hexagonal final y aquellos que, a pesar de las dificultades, siguen buscando el tránsito hacia ese Mundial en Polonia.

En definitiva, este tramo inaugural ha modificado el mapa competitivo y ha encendido la ilusión de las protagonistas por dejar huella a nivel mundial, confirmando que el Sudamericano Sub-20 femenino continúa siendo una plataforma esencial para el crecimiento del deporte en la región.

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