Diego Valdés vive su mejor momento en Vélez Sarsfield, donde se ha convertido en eje central del equipo de Guillermo Barros Schelotto. Su rendimiento quedó evidenciado en la victoria 2-1 frente a Boca Juniors, y el chileno ya es foco de elogios y de un apodo que circula entre la afición.
Diego Valdés atraviesa uno de los mejores momentos de su trayectoria profesional al frente de Vélez Sarsfield. El mediocampista chileno llegó al club de Liniers hace menos de un año y desde entonces ha sabido ganarse un lugar de peso en el esquema del entrenador Guillermo Barros Schelotto.
Su lectura del juego, la precisión en los pases y la capacidad para generar desequilibrio han sido claves para que el equipo recupere confianza en cada encuentro y mire con optimismo las próximas jornadas del Torneo de Apertura.
Su rendimiento ha ido progresando de forma sostenida, alimentando la esperanza de que Vélez pueda sostener una serie de actuaciones consistentes que les permita pelear por puestos de privilegio en la tabla y, en paralelo, aspirar a una buena campaña continental en las fases siguientes.
La última muestra de su crecimiento llegó en un encuentro intenso y disputado ante Boca Juniors, en la cuarta fecha del Torneo de Apertura. Vélez logró imponerse por 2-1 ante uno de los rivales históricos del fútbol argentino, con Valdés destacando como principal valedor del juego ofensivo que construyó el equipo.
El ambiente, tanto en la cancha como en las gradas, acompañó una actuación que dejó claro su papel de motor creativo y su capacidad para cambiar dinámicas en temporadas decisivas.
Tras la victoria, el chileno fue ovacionado por la hinchada, que reconoció su esfuerzo, su compromiso y la influencia positiva que ha desatado en el colectivo velezano.
supuestamente, los aficionados también le asignaron un nuevo apodo que se ha popularizado en redes y entre los seguidores del Fortín: “El Cirujano”.
Este sobrenombre, según la percepción de la afición, alude a la precisión con la que Valdés maneja el balón y a su habilidad para “operar” sobre el campo con pases milimétricos y decisiones limpias en momentos de presión.
Aunque la etiqueta circula con fuerza en la tribuna y en los comentarios de la prensa, no está confirmada oficialmente por el club, y podría interpretarse como una apreciación de su estilo de juego más que como un título institucional.
El rendimiento de Valdés no ha pasado desapercibido para quienes rodean al equipo. El propio Barros Schelotto, al definir el rol del chileno, subrayó que “entiende el juego como pocos, lo mismo que Lanzini. Se entienden muy bien entre ellos, con los dos en el campo logramos dominar al rival a través del juego”. Esas palabras, que remarcan la química entre Valdés y otros pilares del equipo, refuerzan la idea de que Vélez busca una identidad de juego más elaborada: un conjunto que prioriza la posesión, la circulación inteligente y la precisión en los últimos metros.
Aficionados, analistas y exjugadores han coincidido en que el mediocampista aporta una lectura táctica que se traduce en ventajas estratégicas: anticipación, capacidad para filtrar pases entre líneas y una presión sostenida cuando el rival intenta salir jugando.
Todo ello ha contribuido a que Vélez recupere protagonismo en el torneo y genere expectativas de cara a las próximas fechas. A su vez, la llegada de Barros Schelotto al banquillo ha ofrecido al equipo una propuesta más estructurada, con líneas compactas y una mayor coordinación entre las distintas fases del juego.
En el plano histórico, Vélez Sarsfield es un club con una rica historia en el fútbol argentino, con una trayectoria que ha dejado huella en competiciones nacionales e internacionales.
Aunque la actualidad marca un paso decisivo para Valdés, los aficionados no olvidan que el Fortín ha sabido atravesar altibajos para volver a competir al máximo nivel.
En ese marco, la proyección de Valdés se ve como parte de un proyecto más amplio: consolidar un modelo de juego que combine creatividad individual con solidez colectiva.
presuntamente, si mantiene este rendimiento, Valdés podría despertar el interés de otros clubes de la región y, eventualmente, abrir la puerta a oportunidades en ligas extranjeras de mayor alcance.
Para Vélez, lo esencial es sostener la línea de trabajo que ha traído al mediocampista a este punto de forma: continuidad, compromiso y una visión compartida que permita al equipo producir resultados consistentes.
El Apertura 2026 promete ser una etapa clave para Valdés y para Vélez Sarsfield, en la que se jugarán buena parte de las aspiraciones a corto y mediano plazo del club.