La ciudad de Vancouver publica su plan final para proteger derechos humanos durante el Mundial de la FIFA, con foco en derechos laborales, seguridad de personas vulnerables y mecanismos de denuncia. Incluye espacios de descanso y coordinación con FIFA para gestionar quejas.
La ciudad de Vancouver ha hecho público su plan definitivo de derechos humanos para el Mundial de fútbol que se disputará el próximo mes. El documento busca garantizar que las personas afectadas por la celebración del torneo reciban protección y servicios, no solo que los estadios cuenten con buena infraestructura.
Este Mundial es, además, el primero en el que la FIFA exige a las ciudades anfitrionas que incorporen estándares de sostenibilidad y derechos humanos en la licitación.
En el plan se subraya que la competencia no se limita a la parte deportiva, sino que implica responsabilidades claras para la gestión de la convivencia y la protección de quienes suelen quedar fuera de los focos: personas sin hogar, trabajadoras sexuales, menores vulnerables y comunidades que ya soportan cargas sociales en barrios como Downtown Eastside.
Entre las prioridades destacan derechos laborales para trabajadores y trabajadoras, seguridad para las personas que ejercen el trabajo sexual, protección de menores y, sobre todo, mecanismos para evitar desalojos y desplazamientos forzados.
También se detalla el papel de la ciudad y las acciones que ya se llevan a cabo, así como la forma de coordinación con FIFA y otras partes implicadas para gestionar incidentes y preocupaciones.
La ciudad enfatiza que la mayor parte del plan está basada en medidas que ya se están aplicando y que, desde la perspectiva operativa diaria, no se va a modificar la forma de trabajar con comunidades vulnerables solo por la llegada de la Copa.
Estas declaraciones llegan de boca de la alta dirección municipal, que insiste en que el objetivo es ampliar y reforzar lo existente, no reinventarlo.
Entre las medidas nuevas se destacan la financiación de outreach de pares para vigilancia y apoyo, la extensión de espacios de descanso para personas sin hogar o en situación de vivienda precaria, y la creación de espacios interiores en tres zonas del centro para que la gente pueda ver los partidos sin perder de vista su seguridad y bienestar.
En concreto, se prevén espacios de respiro que proyectarán los encuentros de la FIFA a lo largo de todo el torneo.
El plan también contempla la colaboración con organizaciones de seguridad de género y con personal de apoyo comunitario para ampliar la presencia y la ayuda durante los días de partido.
Además, Vancouver ampliará la programación en tres recintos cubiertos en el área central para funcionar como refugios temporales o puntos de descanso donde se pueda ver la competición, con atención a las necesidades de quienes viven en la calle o en situaciones de inestabilidad habitacional.
En materia de denuncia, el documento señala que habrá un proceso de reporte a través de una aplicación de la FIFA con un portal específico para presentar quejas relacionadas con derechos humanos.
FIFA realizará una evaluación inicial y, si corresponde, asignará un gestor de casos para investigar. Aunque la FIFA buscará una solución acorde a la situación y a los deseos de la persona afectada, si el asunto no es de su jurisdicción, se remitirá al comité anfitrión de la ciudad.
La administración municipal explica que las personas podrán presentar quejas o preocupaciones de diversas formas, y que también podrán contactar a la ciudad u otra agencia según lo ocurrido y el lugar.
Para orientar a la población, el plan invita a consultar la campaña Know Before You Go y a informarse sobre las vías disponibles para comunicar incidencias durante el evento.
No obstante, las asociaciones de defensa de los derechos de las personas sin hogar ya han expresado reservas. Fiona York, activista y defensora de los derechos de los sin techo, ha indicado que el plan repite políticas ya existentes y que no ofrece garantías claras de que no haya vigilancia indebida o que no se repitan desalojos y barridos en la calle.
Señaló que, aunque se afirma que no habrá cambios drásticos, ya se observa una presencia policial adicional y campañas de limpieza de aceras que pueden impactar a quienes viven temporalmente en la vía pública.
En lo práctico, Vancouver acogerá siete de los 104 partidos del Mundial. Una vez finalizadas las jornadas, la ciudad informará sobre un resumen del evento, aunque aún no está claro el alcance de ese informe.
Detrás de estas medidas hay una historia de aprendizaje institucional: Vancouver ya vivió la experiencia de grandes eventos, como los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010, que dejó un legado de infraestructuras y servicios.
Este nuevo plan pretende convertir esa experiencia en una capa adicional de derechos para las personas más vulnerables, especialmente en un entorno urbano complejo como el Downtown Eastside, donde los desafíos sociales se cruzan con la llegada de un gran evento.
Con ello, la ciudad busca que la presencia internacional del Mundial sirva para avanzar en derechos humanos reales, no solo en promesas.
En resumen, el plan de Vancouver para el Mundial sitúa a las personas en el centro de la organización: protección, servicios ampliados, canales de denuncia eficientes y una coordinación estrecha con FIFA y el comité anfitrión para evitar que la celebración sea una excusa para dejar de lado a quienes más lo necesitan.
El tiempo dirá si estas promesas se traducen en mejoras tangibles para quienes viven en la cuerda floja de la ciudad durante el torneo y si sirven de modelo para futuras citas mundiales.