Con Toronto y Vancouver como anfitriones, expertos advierten sobre la presión adicional que podría ejercer la afluencia de visitantes y posibles brotes de enfermedades, y destacan la necesidad de planes de contingencia para el sistema de salud.

A medida que Toronto y Vancouver se alistan para albergar partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026, las autoridades de salud estudian la posibilidad de un aumento en las visitas a urgencias y la ocurrencia de brotes de enfermedades o problemas relacionados con el calor, la alimentación o el clima durante el torneo.

En un editorial publicado por CMAJ, la doctora Catherine Varner advierte que el sistema de salud canadiense ya opera en un estado constante de capacidad de emergencia y que la llegada de cientos de miles de visitantes podría agravar esa situación.

El temor no es menor: durante eventos masivos, la demanda en servicios de urgencias tiende a crecer y los hospitales deben activar mecanismos para ampliar su capacidad temporal ante aumentos súbitos de casos.

Diversos estudios señalan que grandes concentraciones de gente pueden desencadenar aumentos en visitas a emergencias por brotes infecciosos, intoxicaciones alimentarias y por el consumo excesivo de alcohol.

Un ejemplo histórico relevante es el caso de Vancouver, cuando los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 estuvieron seguidos por un brote de sarampión que dejó 82 casos tres meses después del evento.

Este recuerdo subraya la necesidad de vigilancia estrecha y respuestas rápidas ante posibles contagios en contextos de alta densidad de personas. En la presente temporada de gripe, los hospitales ya han evidenciado una presión adicional, y las autoridades sanitarias insisten en la importancia de reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta.

Las autoridades sanitarias también han observado que eventos de gran magnitud pueden estar vinculados a aumentos en emergencias cardíacas y en casos de traumatismos, además de la posibilidad de incidentes de seguridad que impliquen atención médica masiva.

En este marco, el Dr. Brian Conway, director médico del Vancouver Infectious Diseases Centre, señala que el sarampión es una preocupación particular por su alto grado de contagiosidad y por la necesidad de trazabilidad entre un gran número de personas.

Aunque no forma parte de la planificación operativa del evento, Conway recomienda que la población se mantenga al día con sus vacunas para reducir riesgos en la comunidad.

Por su parte, Dr. Mark Lysyshyn, subdirector médico de salud de Vancouver Coastal Health, confía en que la ciudad contará con mecanismos para aumentar la capacidad hospitalaria si fuera necesario.

Sin embargo, admite que el sistema de salud ya funciona a plena capacidad y que la prioridad debe ser la atención de los casos más graves y urgentes.

En los hospitales, existen planes de trauma y equipos preparados para movilizar recursos ante una afluencia repentina de pacientes; también se contempla reducir temporalmente cirugías electivas y movilizar personal para afrontar posibles crisis.

En Ontario, la región de Toronto ha adelantado medidas de salud pública como parte de la preparación para la Copa: se trabajará en un programa de vigilancia de aguas residuales en el estadio y zonas cercanas para detectar indicios de brotes de enfermedades en etapas tempranas.

Además, se lanzará un portal de seguridad alimentaria para facilitar la comunicación de información a la población. En cuanto a las posibles olas de calor o humo de incendios forestales, las autoridades de salud planean intensificar la comunicación con visitantes y disponer de estaciones de rociado de agua y camiones de suministro para mitigar efectos en la salud.

Un equipo de vigilancia y respuesta también está preparando estrategias para gestionar temperaturas extremas y condiciones ambientales adversas durante el torneo.

A nivel institucional, la oficina de salud pública de Toronto indica que se fortalecen las herramientas de detección y respuesta, y que habrá coordinación con hospitales y servicios de emergencia para garantizar atención de calidad.

Aun así, las autoridades señalan que algunas decisiones, como el alcance de personal adicional o fondos específicos para la cobertura extra, dependerán de evaluaciones que se realicen durante las semanas previas al inicio del Mundial.

En respuesta, un portavoz del gobierno provincial afirmó que se colaborará con todas las partes interesadas para asegurar que el sistema de salud cuente con los recursos necesarios para responder a cualquier eventualidad y mantener la seguridad de residentes y visitantes.

En conjunto, la planificación consistente, la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta rápida serán fundamentales para afrontar con eficacia los retos de la Copa Mundial 2026 y evitar que un gran evento deportivo se convierta en un problema de salud pública.