Promoción de vivienda protegida en Txomin Enea, San Sebastián, gestionada por una cooperativa mediante cesión de uso. Inversión de 14,2 millones de euros y 109 viviendas que preservan el suelo público y buscan evitar la especulación.
En el barrio de Txomin Enea, en San Sebastián, está a punto de cerrar su fase final una promoción de vivienda protegida en cesión de uso, una fórmula novedosa que mantiene la titularidad pública del suelo y que, a la vez, facilita que las personas consigan una vivienda a través de una cooperativa.
La inversión total de este barrio residencial asciende a 14,2 millones de euros y la oferta suma 109 viviendas protegidas, 122 plazas de garaje, 109 trasteros y 5 locales comerciales en planta baja.
Todo ello se ha desarrollado bajo un contrato de ejecución de obra llave en mano, lo que ha permitido controlar el coste y evitar desviaciones presupuestarias hasta la entrega.
El consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco, Denis Itxaso, ha visitado la promoción esta semana y ha destacado que se trata de la primera experiencia de este tipo en Euskadi.
La idea central es clara: ceder el derecho de superficie de una parcela de titularidad pública a la cooperativa adjudicataria durante 75 años, de modo que la propiedad del suelo siga siendo pública, mientras que la construcción, la gestión y la explotación de la promoción corrigan a cargo de la cooperativa.
Con este modelo se busca ampliar el acceso a la vivienda, reforzar la participación de las personas en la gestión y, sobre todo, frenar la especulación inmobiliaria.
La cooperativa Bizikide S. Coop. está formada por 109 socios que aportaron de media unos 35.000 euros como capital social. Una vez obtenida la calificación definitiva de VPO y la licencia de primera ocupación, los socios accederán a las viviendas mediante una escritura de cesión de uso y empezarán a abonar una cuota mensual de alrededor de 750 euros.
Esa cuota cubre, de manera integral, los gastos de comunidad y servicios, la amortización y los intereses del préstamo con el que se ha financiado la construcción, y una aportación al fondo de reserva para garantizar la conservación del inmueble a largo plazo.
En cuanto a la estructura del conjunto, la promoción se organiza como una manzana cerrada alrededor de una plaza interior, que actúa como eje social de la vida vecinal.
Las 109 viviendas se distribuyen en ocho portales, con planta baja más cinco alturas y ático, formando una volumetría homogénea alineada con la calle.
La urbanización interior se ha diseñado con criterios funcionales y de accesibilidad, conectando las entradas de cada portal con el resto del entorno urbano mediante recorridos que combinan distintos materiales y mobiliario urbano, como bancos y luminarias, para dotar a la plaza de carácter propio.
El edificio cuenta con tres plantas de sótano dedicadas a garajes, trasteros e instalaciones, con un total de 122 plazas de aparcamiento y 109 trasteros.
En cuanto a las viviendas, se ha previsto una amplia diversidad tipológica para responder a distintos perfiles de demanda: hay pisos de 1, 2, 3 y 4 habitaciones, incluyendo unidades adaptadas para personas con discapacidad.
Esta variedad se reparte de forma equilibrada entre los distintos portales, con un conjunto inclusivo y adaptable a diferentes necesidades familiares. En planta baja, los locales comerciales complementan el proyecto y pueden ser usados por los propios socios o abiertos al público.
El consejero Itxaso ha enfatizado que iniciativas como esta demuestran que es posible impulsar una vivienda protegida de calidad mediante fórmulas innovadoras, garantizando estabilidad para las personas y preservando al mismo tiempo el interés público del suelo.
Además, ha señalado que este proyecto de Txomin Enea debe convertirse en un referente y en un modelo de aprendizaje que permita, en el futuro, ampliar y fortalecer el modelo cooperativista en Euskadi.
La experiencia de Txomin Enea se inscribe en una trayectoria histórica del cooperativismo en Euskadi, una región con una consolidada tradición de economía social y de vivienda gestionada a través de cooperativas.
A nivel internacional, el movimiento de Mondragón y otras iniciativas regionales han inspirado políticas de participación y gestión compartida que buscan combinar seguridad, asequibilidad y cohesión social.
En este contexto, la cesión de uso se valora como una herramienta para hacer factible una vivienda de calidad sin cargar a las personas con la propiedad del suelo ni con deudas excesivas, manteniendo el suelo en poder público y trasladando la responsabilidad de gestión a la comunidad de vecinos a través de la cooperativa.
La visita contó con la presencia de representantes de todas las entidades implicadas en el proyecto, entre ellas Bizikide S. Coop., Arrasate Taldea, Bizikoop, Bankoa/Abanca, Obras Especiales y Fiark Arquitectos, así como de otros miembros del sector público y privado que han participado en el diseño y la ejecución.
El objetivo compartido es que este modelo pueda servir de guía para futuros desarrollos de vivienda protegida en Euskadi y para reforzar las estructuras cooperativas que ya están asentadas en la región.
Asimismo, el Gobierno Vasco ha pedido públicamente a la cooperativa Bizikide que “ayude a difundir este modelo mediante charlas y actividades formativas” para extender la fórmula a otros barrios y ciudades.
En palabras de Itxaso, este proyecto de Txomin Enea debe convertirse en un referente y en una base para impulsar nuevas iniciativas de vivienda protegida, manteniendo siempre el suelo como un bien público y asegurando que la población tenga acceso estable a una vivienda de calidad.