La jornada en el Museo Artium de Vitoria-Gasteiz subraya que Euskadi lidera una estrategia integral para prevenir y atender la violencia hacia menores, con énfasis en la violencia digital y el modelo Barnahus.

En Euskadi se celebró hoy la jornada Colaboración y Gestión del Conocimiento, enmarcada en la Estrategia Vasca Contra la Violencia hacia la Infancia y la Adolescencia, y organizada en el Museo Artium de Vitoria-Gasteiz, con más de 100 participantes.

La consejera de Bienestar, Juventud y Retro Demográfico, Nerea Melgosa, dejó claro que Euskadi fue la primera comunidad en activar una estrategia integral para proteger a los menores frente a cualquier forma de violencia.

“No basta con reaccionar cuando el daño ya está hecho. Tenemos que prevenir, detectar antes, atender mejor y reparar con más humanidad, con más coordinación y con más conocimiento. Porque sabemos que, ante la violencia hacia la infancia, ninguna institución, ningún sistema y ninguna entidad puede actuar sola. La protección de niñas, niños y adolescentes exige una comunidad entera atenta, formada, coordinada y comprometida” declaró Melgosa.

Violencia digital

La consejera advirtió sobre la incidencia de la violencia digital en el bienestar emocional de menores y adolescentes. Entre las prácticas que preocupan mencionó el ciberacoso, la difusión de imágenes sin consentimiento, el grooming, la sextorsión, el control en relaciones de pareja adolescentes, la exposición temprana a contenidos violentos o pornográficos, la presión constante de la comparación, la humillación pública o la imposibilidad de desconectar.

Estas violencias, dijo, a veces no dejan marcas visibles en el cuerpo, pero sí miedo, culpa, vergüenza, aislamiento, ansiedad, tristeza y una sensación profunda de indefensión.

“Tienen una característica especialmente dañina: la violencia digital puede perseguir a la víctima durante todo el día. No termina al salir del aula, del entrenamiento o de una actividad. Puede seguir en casa, de noche, en el móvil, en el grupo, en la red. Por eso debemos entender que proteger la infancia hoy significa también proteger su vida digital, su intimidad, su salud mental y su derecho a crecer sin miedo” añadió la consejera.

Barnahus

El magistrado y presidente del Tribunal Superior de Justicia de la País Vasco (TSJPV), Iñaki Subijana, presente en la jornada, subrayó la importancia de la colaboración entre todos los agentes que intervienen en el proceso de acompañamiento a la víctima.

“Solo la suma sinérgica de todos permite una respuesta, en clave global, a la violencia contra la infancia. Nadie sobra, todos complementan. Hay que lograr la máxima protección y la mínima afectación; cuanto más nos acerquemos con una menor afectación, mejor recorrido se realizará, menor revictimización habrá” defendió Subijana.

Explicó que, en el caso de víctimas menores, prima el interés superior del menor como valor preeminente y que la asistencia al proceso judicial debe adaptarse a su edad y madurez.

En palabras del presidente del TSJPV, hay que ponderar ese interés superior desde una visión interseccional, considerando el recorrido vital, la madurez, la realidad socioeconómica y el contexto familiar.

Según su explicación, dependiendo del grado de vulnerabilidad de la víctima, el juez decide si la menor debe acudir o no al proceso judicial, y es aquí donde cobra relevancia el Barnahus, ya en marcha en Vitoria-Gasteiz.

“Es un espacio que comunica, que acompaña y protege. Se trata de obtener una prueba de testimonio del menor. Es el niño o la niña quien actúa como canal de prueba para la fiscalía, pero todo ello tiene que hacerse sin dañar al menor” añadió.

Subijana también destacó la necesidad de formación específica sobre violencia contra la infancia y valoró el Barnahus como un entorno de atención integral donde psicólogos, trabajadores sociales y el ámbito judicial trabajan conjuntamente para obtener una prueba única que permita al juez decidir si ha habido delito sexual.

Comentó la relevancia de la psicología del testimonio, una disciplina en desarrollo que busca asegurar un testimonio de calidad con la máxima protección para el menor.

La jornada contó con especialistas de diferentes ámbitos y giró alrededor de la coordinación entre sistemas y la evitación de la revictimización.

También se habló de herramientas de valoración, del servicio Zeuk Esan y de los malestares emergentes en la infancia y la adolescencia. Además, hubo espacio para reflexionar sobre violencias menos visibles, como la que se da en el deporte, y para compartir buenas prácticas preventivas.

En definitiva, la jornada dejó claro que la estrategia vasca está enfocada a una protección integral que no solo responde ante el daño, sino que busca prevenirlo, acompañar a las víctimas y reparar con la menor huella posible.