Una mirada detallada a los tranvías de gran longitud que operan en Budapest y su influencia en la estrategia vasca de movilidad sostenible dentro del programa Crosusmob.
En Euskadi, la consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca, viajó a Budapest para ver de cerca un ejemplo destacado de tranvía urbano. La ciudad húngara alberga, entre otros modelos, algunas de las unidades más largas del mundo: de cinco módulos, pueden alcanzar los 56 metros de longitud y cuentan con una capacidad cercana a las 562 personas.
Estas unidades, de piso bajo para facilitar el acceso, fueron fabricadas por CAF para la empresa de transporte público de la ciudad, BKK, y fueron objeto de una revisión en primera persona durante una jornada de trabajo dedicada a la movilidad.
La idea era comprobar de primera mano cómo funcionan estos vehículos en un entorno real y qué lecciones pueden extraer Euskadi y sus socios europeos para el marco del Crosusmob.
Budapest presume, además, de una red de tranvía muy extensa: más de 270 kilómetros de vía y casi 40 líneas que conectan barrios y barrios, con frecuencias que en hora punta pueden acercarse a cada tres minutos.
Es un sistema que, a lo largo de los años, ha ido consolidando la línea como columna vertebral de la movilidad urbana, capaz de absorber grandes volúmenes de gente y de hacerlo de forma relativamente eficiente y con menor impacto ambiental que otros modos motorizados.
Este contexto es precisamente el que se quiere trasladar a Euskadi a través del proyecto Crosusmob, una iniciativa europea para impulsar la movilidad sostenible transfronteriza, liderada por Euskadi y en la que participa Euskal Trenbide Sarea como socio principal junto a entidades de otros cinco países.
El objetivo es compartir experiencias, tecnologías y buenas prácticas para que redes de distintos países evolucionen de forma coordinada.
En la comparación entre longitudes y eficacias, hay que fijarse en los diferentes tipos de tranvía. Los de cinco módulos, que alcanzan 34 metros, pueden mover hasta 326 pasajeros, mientras que los de nueve módulos, de 56 metros de largo, llegan a 562 pasajeros.
Todo ello con tecnología de piso bajo y con una velocidad de servicio que ronda los 50 km/h, lo que permite combinar pasajeros y rapidez en entornos urbanos densos.
Estos rasgos hacen de estos tranvías un referente en cuanto a accesibilidad, facilidad de entrada y salida, y confort para usuarios con carritos de bebé, sillas de ruedas o movilidad reducida.
No en vano, la comparativa con Euskadi también ayuda a entender la propia historia del tranvía en España. Los vehículos de tamaño tan austero no son la norma en todas las ciudades, pero sí que forman parte de una determinada filosofía de diseño urbano: menos coches a motor privado en las calles, más trenes ligeros que conectan barrios y que reducen emisiones.
En el País Vasco, por ejemplo, los tranvías más largos que operan son los extralargos de Vitoria-Gasteiz, con una longitud de 44 metros, una cifra que demuestra la voluntad de ampliar capacidades cuando la demanda es alta.
Desde un punto de vista histórico, el tranvía es un método de transporte que nació hace más de un siglo y ha vivido varias fases de desarrollo: su popularidad creció con la electrificación y, en las últimas décadas, ha resurgido como una solución atractiva para ciudades que buscan eficiencia, sostenibilidad y mayor accesibilidad.
En Budapest, CAF firmó en 2014 su primer contrato con BKK para el suministro de 37 unidades. Desde entonces, se han realizado entregas adicionales y, a finales de 2022, se adjudicaron nuevas unidades, con ampliaciones que han ido ampliando la flota.
Este relato de entregas y mejoras continuas ilustra cómo una alianza entre fabricante y sistema de transporte público puede mantener la modernización de una red de tranvía a lo largo del tiempo.
La visita de la consejera enmarcó una reflexión más amplia: la importancia de las redes tranviarias en la consecución de una movilidad más limpia, menos dependiente del coche y más orientada a las personas.
Crosusmob no es solo un intercambio de vehículos: es un intercambio de ideas sobre cómo construir infraestructuras más eficientes, accesibles y seguras, permitiendo que ciudades de distintos países aprendan una de la otra y mejoren su oferta de transporte público en beneficio de la calidad de vida de sus habitantes.