Crónica de la primera sesión de ETEKIN 2026 en Donostia, donde se analizó el impacto práctico de la computación cuántica y su potencial para Euskadi, con visión institucional, científica y empresarial.
Este martes, el Aquarium de Donostia fue escenario de la primera sesión del ciclo de encuentros económicos ETEKIN 2026, centrada en analizar el impacto de la computación cuántica en la vida cotidiana y en la competitividad de las empresas.
Bajo la pregunta de cuánto podría cambiar nuestra vida gracias a esta tecnología, la sesión reunió a profesionales de la empresa, las finanzas y la tecnología con interés claro en entender cuál es el alcance real de una tecnología que todavía está dando sus primeros pasos, pero que ya promete transformaciones en varios frentes.
Entre los ponentes estuvieron Maialen Agirre, directora de Innovación del Gobierno Vasco; Aitor Bergara, director del EHU Quantum Center; y Joseba Laka, director del área Digital de Tecnalia.
Cada uno aportó su visión desde el ámbito institucional, científico y empresarial para dibujar una foto más completa de dónde va la cosa y qué puede significar para Euskadi.
La jornada dejó claro que la computación cuántica es una de las grandes palancas tecnológicas de las próximas décadas. Aunque aún está en una fase de desarrollo, la idea compartida por los asistentes es que su impacto irá haciéndose notar de forma progresiva en sectores estratégicos.
En Euskadi, la oportunidad no es solo tecnológica: se habla de crear un ecosistema cuántico que impulse el desarrollo económico, atraiga talento internacional y fortalezca la soberanía tecnológica de la región.
Como ejemplo de ese posicionamiento, se destacó la llegada del ordenador cuántico IBM Quantum System Two, recién instalado en Donostia. Este hito sitúa a Euskadi en la vanguardia mundial de la tecnología cuántica y encaja con el objetivo de construir un ecosistema cuántico que conecte industria, ciencia y emprendimiento, para que la región pueda competir en un tablero global cada vez más competitivo.
Maialen Agirre insistió en que lo decisivo no es la máquina en sí, sino cómo se integra en el tejido productivo vasco y qué valor añadido genera.
A la hora de digitalizar, la oportunidad no está en la tecnología por sí misma, sino en las aplicaciones y en el posicionamiento estratégico que permita generar rendimiento económico y cohesión social.
Por su parte, Joseba Laka subrayó que el verdadero valor reside en las aplicaciones y en la capacidad de unir la tecnología cuántica con las necesidades reales de las empresas.
Como en la digitalización clásica, la ganancia no está en la novedad tecnológica, sino en su implementación para mejorar procesos, crear modelos de negocio y abrir nuevos mercados.
Los expertos coincidieron en que la computación cuántica permitirá abordar problemas de gran complejidad que hoy resultan difíciles de resolver con la computación tradicional.
Entre los escenarios posibles se citó la simulación más precisa de moléculas y proteínas en biomedicina, lo que podría acelerar el desarrollo de nuevos fármacos; la optimización de rutas y recursos en logística y cadenas de suministro; o el diseño de materiales con propiedades innovadoras que abran puertas a nuevos productos.
Tras las intervenciones, las personas asistentes participaron en un espacio de networking que favoreció el intercambio de ideas y el fortalecimiento de relaciones profesionales.
Con esta primera sesión, el ciclo ETEKIN 2026 da inicio a un recorrido que recorrerá las tres capitales vascas para seguir impulsando el debate sobre los grandes retos económicos y financieros.
La próxima cita tendrá lugar el 17 de junio en Vitoria-Gasteiz, donde se abordará uno de los temas de mayor preocupación social: la crisis de la vivienda.
Si miramos la historia reciente, la computación cuántica ha pasado de ser un laboratorio de ideas a una promesa con avances prácticos, sustentada por inversiones públicas y privadas y por alianzas entre industria, universidad y centros de investigación.
Euskadi quiere jugar un papel relevante en ese mapa, aprovechando la confluencia de talento, conocimiento y capacidad industrial para no quedarse atrás y para construir una economía más dinámica y resiliente en los próximos años.