Euskadi anuncia la OPE conjunta 2023-2025 con 5.425 plazas, entre ellas 2.160 de nueva creación, con exámenes en junio para nueve categorías. Se destacan el impulso al empleo estable, la participación de pacientes y las prioridades del Pacto Vasco de Salud para transformar la sanidad pública.

En Euskadi, la convocatoria conjunta de las OPEs de 2023, 2024 y 2025 suma un total de 5.425 plazas, de las que 2.160 son de nueva creación, y arrancarán en junio las pruebas para las nueve categorías más numerosas, tras el anuncio realizado por el consejero de Salud, Alberto Martínez, en Bilbao, durante el Forum Europa-Tribuna Euskadi.

Esta oferta no solo incrementa la plantilla del sistema público de salud, sino que refuerza la estabilidad laboral en Osakidetza y la capacidad para afrontar la demanda asistencial en los próximos años.\n\nEl propio Martínez subrayó que la medida se apoya en una dinámica ya iniciada en años anteriores, con la progresiva estabilización de profesionales y la necesidad de consolidar una plantilla que permita sostener la calidad de la atención.

En la memoria de la legislatura, se recuerda que el año 2025 fue histórico por la estabilización de más de 11.000 profesionales en Osakidetza; a partir de esa base, en 2026 se activa la OPE conjunta 2023-2024-2025, que contempla un total de 5.425 plazas, de las que 2.160 corresponden a creación de nuevo empleo. A ello se suman la OPE de Difícil Cobertura, ampliada a hospitales comarcales, y una OPE específica adaptada para personas con discapacidad intelectual.

El objetivo central es reducir la eventualidad, fidelizar talento y fortalecer la plantilla para mejorar la continuidad asistencial. Martínez añadió que “una plantilla estable significa mejor atención, equipos más sólidos y mejores resultados para los pacientes”\n\nEn cuanto al rendimiento del sistema público de salud, el consejero recordó que Euskadi se sitúa entre las comunidades con mejor valoración en Europa y que la esperanza de vida alcanza 81,7 años en hombres y 87 en mujeres.

Esta longevidad se explica por avances médicos, una sociedad más igualitaria, la inversión en prevención y detección precoz, y una red sólida de Atención Primaria junto a los hospitales.

No obstante, señaló que lo que cambia son los retos: mayor demanda asistencial, incremento de enfermedades crónicas, demencias y una preocupación creciente por la soledad no deseada.

En los próximos años se registrarán más consultas, intervenciones y pruebas diagnósticas, y las listas de espera siguen siendo una prioridad para las autoridades.\n\nPrevenir antes, cuidar mejor y acompañar siempre son los principios que, a juicio del consejero, deben guiar una evolución hacia un modelo sanitario más proactivo y comunitario.

Se prevé que la población viva más años, aunque no todos esos años serán en buena salud; por ello, el reto es que la mayor parte de la vida adicional se desarrolle con autonomía y bienestar, reduciendo la carga para las familias y la sociedad.

“Necesitamos abordajes más humanos, más cercanos y más comunitarios”, resumió.\n\nPacto Vasco de Salud: un pacto de país. Para ello, Martínez presentó el Pacto Vasco de Salud como una respuesta integrada ante estos cambios. Es la hoja de ruta del Departamento de Salud y Osakidetza, y no se trata de ajustes menores, sino de una transformación profunda basada en el valor que el sistema aporta a las personas.

El Pacto es fruto de un proceso amplio de deliberación con la participación de más de 500 personas entre pacientes, profesionales, universidades, empresas, agentes sociales y fuerzas políticas.

Este acuerdo fija una visión de un sistema público equitativo, sostenible, innovador y centrado en las personas, con cuatro grandes cambios: pasar de la enfermedad a la salud y los cuidados; pasar del hospital a la comunidad; pasar de una lógica puramente institucional a relaciones más horizontales y participativas; y pasar de medir solo actividad a medir resultados en salud y en equidad.

Todo ello se concreta en 24 líneas estratégicas y más de 300 acciones, con indicadores y seguimiento periódico, de las cuales más del 51% ya están en marcha.

Martínez mencionó que, desde el inicio de la legislatura, el Departamento de Salud ha trabajado para tender puentes mediante el diálogo, la transparencia y resultados medibles.

“El Pacto Vasco de Salud no es un punto de llegada, es un punto de partida”, afirmó. Pero advirtió que, a pesar de un alto grado de consenso, existen actitudes que minimizan los acuerdos, porque “cuando hablamos de salud, no hablamos de números, sino de vidas”.\n\nHuelga de médicos y participación de pacientes. Otro eje de la intervención fue la situación del personal médico. Martínez reconoció un déficit de médicos en toda Europa, especialmente en Atención Primaria y en determinadas especialidades, y aclaró que Euskadi no es una isla: Osakidetza atrae talento, pero la demanda actual y futura exige medidas coordinadas en varios niveles.

Explicó que el Gobierno Vasco ha planteado al Ministerio de Sanidad múltiples propuestas que, a su juicio, aún no han recibido respuesta. Con respecto a la huelga vinculada al Estatuto Marco, el consejero sostuvo un respeto claro por el derecho a la huelga y a la negociación, pero defendió la autonomía organizativa de los servicios de salud y la singularidad de Osakidetza.

También criticó que el actual Estatuto Marco resulte un cierre en falso que, en lugar de aportar soluciones, ha generado mayor revuelo. En ese marco, las comunidades buscan mantener la cordura y el equilibrio entre competencia estatal y organización sanitaria regional. En Euskadi, la participación de asociaciones de pacientes ya es un elemento estructural: se mencionó que nada sobre pacientes sin pacientes debe guiar la planificación, evaluación y gobernanza del sistema.

El Departamento de Salud está ultimando una norma específica para regular la participación real y estructurada de las asociaciones de pacientes en la definición de servicios, en la contratación y en la gobernanza de la sanidad pública.

En ese sentido, la región aspira a ser una referencia en participación real de pacientes y de la sociedad civil en su sistema de salud.\n