La publicación explica instrumentos para dejar preparadas cuestiones personales, económicas y sanitarias ante posibles escenarios de vulnerabilidad. Se distribuirá en papel y estará disponible en la web del Departamento para facilitar el acceso a todas las personas.
En Euskadi nace una iniciativa que pretende hacer mucho más sencillo planificar qué hacer si en el futuro ya no se puede expresar la propia voluntad por una enfermedad, un deterioro cognitivo o cualquier situación de vulnerabilidad.
Se presenta la primera guía de derechos centrada en decisiones anticipadas para situaciones de dependencia y discapacidad, concebida para que cualquier ciudadano pueda saber qué instrumentos existen y cómo utilizarlos para proteger su voz, su dignidad y sus bienes.
La idea es clara: anticiparse cuando uno está bien evita problemas cuando surgen circunstancias difíciles y ayuda a la familia y a las personas que cuidan a alguien a moverse con más tranquilidad y menos incertidumbre.
La guía se distribuirá en papel y también estará disponible en la página web del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, con el objetivo de que llegue al mayor número posible de personas.
En su interior se explican de forma sencilla dos herramientas clave: el poder preventivo y las voluntades anticipadas. El poder preventivo es un documento notarial que permite designar a una o varias personas de confianza para que presten apoyo en la gestión de asuntos personales y patrimoniales si fuera necesario.
Por su parte, las voluntades anticipadas, también conocidas como testamento vital, permiten dejar por escrito qué cuidados médicos se desean o no en el final de la vida y nombrar a un representante sanitario que actúe en casos en que la persona no pueda decidir.
Además, la guía recalca que ambos documentos pueden modificarse o revocarse en cualquier momento mientras exista capacidad para decidir. Se recomienda conversar de estos temas con el entorno cercano y con profesionales sociosanitarios para que las decisiones reflejen realmente la voluntad de la persona y sus preferencias de vida.
Aunque es una herramienta de uso para toda la ciudadanía, tiene especial relevancia para las personas mayores, para las personas con discapacidad, para sus familias y para quienes los cuidan desde ámbitos social, sanitario o comunitario.
También contiene recomendaciones concretas para familiares y cuidadores, con el fin de facilitar conversaciones a tiempo, respetar la autonomía de cada persona y actuar siempre conforme a su voluntad y bienestar.
La guía informa, además, sobre la importancia de registrar adecuadamente estos documentos y orienta sobre recursos y prestaciones sociales disponibles que pueden apoyar la toma de decisiones y el día a día de quienes acompañan a otros en procesos de dependencia.
Con esta iniciativa, el Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico refuerza su compromiso con una sociedad más informada y más respetuosa con la dignidad de todas las personas.
Y no está aislada: el propio departamento trabaja en ámbitos como los servicios sociales, la dependencia, la acción voluntaria o la teleasistencia, dentro de una estrategia amplia de bienestar y cohesión social.
La aportación de Aubixa Fundazioa resulta especialmente significativa en este proyecto. Esta fundación se dedica a impulsar un enfoque integral del envejecimiento y a defender el derecho a una atención completa. Promueve iniciativas relacionadas con el envejecimiento, el pacto intergeneracional, el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas, y reúne saberes de campos variados como medicina, enfermería, derecho, psicología, arquitectura, investigación, comunicación y trabajo social.
El objetivo es generar sensibilización social sobre derechos humanos, autonomía y una vida plena en la vejez, así como facilitar herramientas útiles para que las personas puedan decidir con antelación y vivir con mayor seguridad y serenidad.
Pero la razón de ser de esta guía va más allá de la simple información administrativa. Se plantea como una herramienta para fortalecer la autonomía personal, proteger la voluntad de cada individuo y fomentar un clima de buen trato y comunidad.
Hablar de estas decisiones con normalidad, conocer los derechos y planificar con antelación contribuye al bienestar colectivo. Permite que las personas vivan con mayor seguridad, reduce el estrés en el entorno familiar y facilita que quienes cuidan reciban apoyos adecuados. Esa dimensión comunitaria es especialmente relevante en una sociedad que envejece y quiere situar la dignidad, la participación y los cuidados en el centro de la vida diaria.
La nueva guía no solo se limita a informar; busca convertirse en un recurso práctico de referencia para promover una cultura de anticipación, derechos y cuidados.
Su mensaje es claro y directo: decidir a tiempo es proteger la vida, la propia voz y el bienestar de las personas que nos rodean. Por ello, se invita a la ciudadanía a conocer las herramientas, conversar con el entorno y, cuando sea posible, dejar por escrito las decisiones que pueden marcar la diferencia en momentos críticos.
En definitiva, se trata de cuidar mejor, con menos incertidumbre y con mayor respeto a la voluntad de cada persona.