La memoria anual de la prestación de ayuda médica para morir en Euskadi muestra un aumento de solicitudes, una alta tasa de autorizaciones y la implantación de herramientas digitales que garantizan trazabilidad y autonomía en el final de la vida.
En Euskadi, el Departamento de Salud ha publicado la memoria anual de la prestación de ayuda médica para morir. El documento muestra que la tendencia al alza continúa: en 2025 se registraron 120 solicitudes y se realizaron 78 prestaciones, frente a 74 y 49 en 2024, respectivamente.
Esto supone un incremento de alrededor del 61% en el número de solicitudes en un solo año, y confirma que la demanda de este servicio crece en la sociedad vasca.
La tasa de autorización se sitúa en torno al 90%, la más alta desde la implantación de la ley, y la edad media de las personas que solicitan la ayuda se mantiene en 75 años, con un rango que va desde los 27 hasta los 98.
El 58,3% de estas personas padecían una enfermedad crónica e imposibilitante, mientras que el 41,7% se debe a enfermedad grave e incurable. Estos datos reflejan la diversidad de escenarios en los que se llega a la decisión de morir asistidamente, y que la voluntad de la persona se respeta a lo largo de todo el proceso.
Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 3/2021, Euskadi ha garantizado la ayuda médica para morir a 211 personas, de un total de 315 solicitudes recibidas por la CGyEE (Comisión de Garantía y Evaluación de Eutanasia).
En 468 expedientes se ha iniciado el proceso; 315 fueron recepcionados y analizados por la CGyEE. Las demás solicitudes no llegaron a la comisión por desistimiento del paciente o por fallecimiento durante el proceso.
Entre las novedades, destaca el progresivo aumento del peso del Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), utilizado en el 20,8% de las peticiones. Junto a ello, se ha implantado el Sistema de Información de Eutanasia de Euskadi (SIEE), que permite una trazabilidad completa del proceso desde la solicitud inicial hasta la resolución final.
A esto se suma la creación, en junio de 2025, de la Unidad Técnica de Eutanasia, que centraliza el apoyo a los profesionales y garantiza una aplicación homogénea en todo el sistema.
El tiempo medio desde la primera solicitud hasta la prestación se ha reducido a 39,4 días, por debajo de los 41 días que marca la ley, y por debajo también del promedio estatal de 82 días, lo que sitúa a Euskadi entre las comunidades más ágiles en la tramitación de estos procesos.
Geográficamente, durante 2025 se observa distribución por territorios: Araba recibió 22 solicitudes (15 prestaciones), Bizkaia 45 (26 prestaciones) y Gipuzkoa 53 (37 prestaciones).
El perfil de las personas solicitantes ha evolucionado: la edad media es de 75 años, con un abanico que va de los 27 a los 98 años. En torno a dos tercios (63,7%) habían recibido atención paliativa previa durante la evolución de su enfermedad. Respecto a las motivaciones, predomina el padecimiento crónico e imposibilitante (58,3%), frente a los casos de enfermedad grave e incurable (41,7%).
También se mantiene la posibilidad de realizar la prestación en distintos entornos: hospital, domicilio o ámbito sociosanitario, adaptándose a la voluntad de cada persona.
El Departamento de Salud ratifica su compromiso con la Ley de Eutanasia y subraya que debe primar la autonomía de las personas, la calidad asistencial y el acompañamiento al final de la vida.
Este marco se enmarca en el Pacto Vasco de Salud, que promueve una atención centrada en la persona, la mejora continua de la calidad y la garantía de derechos en todo el itinerario asistencial.