La activación del Plan de Calor 2026, vigente del hoy al 30 de septiembre, combina predicción meteorológica, vigilancia sanitaria y avisos a la población para prevenir golpes de calor, especialmente en colectivos vulnerables.
En Euskadi, el Plan de Calor 2026 entra en acción desde hoy y se mantiene vigente hasta el 30 de septiembre. Su objetivo es anticipar las temperaturas extremas, vigilar los efectos sobre la salud y comunicar de forma clara las medidas preventivas para la población, con especial atención a los colectivos más vulnerables.
La activación se sitúa en el primer nivel de riesgo, conocido como amarillo, un umbral que recomienda precaución pero no alarma. Entre las medidas básicas figuran evitar la exposición solar en las horas centrales, mantenerse bien hidratado y proteger a las personas más sensibles.
Este plan, coordinado entre el Departamento de Salud y el Departamento de Seguridad, junto con Euskalmet, se enmarca en una estrategia más amplia de salud pública que se rige por la visión One Health, es decir, una salud integrada que conecta la meteorología, la vigilancia sanitaria y la comunicación de riesgos para reducir los impactos del calor.
La estructura del Plan de Calor 2026 se apoya en tres ejes fundamentales. El primero es la predicción y evaluación de las temperaturas, un sistema que busca anticipar episodios de calor extremo para activar medidas antes de que afecten a la población.
El segundo eje es la vigilancia epidemiológica de los efectos del calor en la salud, con una recopilación y análisis de datos para detectar pronto signos de cansancio extremo, deshidratación o complicaciones en colectivos vulnerables.
El tercero es la activación de un sistema de comunicación de avisos y de recomendaciones preventivas, de forma clara y accesible para todas las personas.
Además, el plan clasifica las situaciones de riesgo en tres niveles: amarillo (aviso), naranja (alerta) y rojo (alarma).
Entre las claves operativas del plan destacan dos elementos. Por un lado, la vigilancia activa, con sistemas de alerta temprana que detectan episodios de calor intenso y permiten activar protocolos en centros sanitarios y otros servicios.
Por otro, las medidas de protección para colectivos vulnerables, con indicaciones adaptadas a personas mayores, niños y pacientes crónicos, entre otros.
Ante la previsión de temperaturas elevadas desde hoy, correspondientes al nivel amarillo, el Departamento de Salud recuerda la importancia de adoptar estas precauciones para evitar golpes de calor, deshidratación y otros problemas asociados.
A continuación, se detallan las recomendaciones prácticas que, pese a ser simples, pueden marcar la diferencia si se aplican de forma constante.
Protegerse del calor al aire libre
Evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día. No se debe exponer a los rayos solares a bebés menores de 6 meses. Usar sombrero, gafas de sol y protección solar adecuada. Vestir ropa ligera, holgada y transpirable. Evitar la actividad física intensa, especialmente cuando la temperatura es alta. Si aparecen síntomas como debilidad, fatiga, mareos, náuseas, visión borrosa o desmayos que duren más de una hora, hay que consultar con personal sanitario.
Mantener el hogar fresco
Cerrar ventanas y persianas en las horas de mayor calor y ventilar por la noche para refrescar las estancias. Evitar el uso de electrodomésticos que generen calor en las horas centrales. Los ventiladores pueden ayudar, pero por encima de 35 °C pueden no reducir la temperatura corporal. Duchas o baños de agua fría, o paños húmedos en cara y manos, pueden ayudar a enfríar el cuerpo. Si no es posible mantener la vivienda fresca, se recomienda pasar entre 2 y 3 horas diarias en lugares climatizados como edificios públicos.
Evitar la deshidratación
Beber agua y otros líquidos con frecuencia, sin esperar a tener sed. Evitar bebidas con cafeína, alcohol o alto contenido en azúcar, ya que favorecen la deshidratación. Incrementar el consumo de frutas, verduras y ensaladas para reponer sales minerales. Evitar comidas copiosas, grasas o pesadas que dificulten la adaptación al calor.
Cuidar a las personas más vulnerables
Prestar especial atención a bebés, niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas mayores y personas con enfermedades crónicas.
No dejar nunca a nadie en un vehículo cerrado, ni siquiera a la sombra. Vigilarlas, especialmente si viven solas o tienen dependencia, visitándolas al menos una vez al día. En caso de emergencia, llamar al 112.
Más información disponible en la web del Departamento de Salud: https://www.euskadi.eus/informacion/disfruta-del-verano-protege-tu-salud/web01-a3visol/es/
Este plan forma parte de una continuidad histórica de Euskadi frente a las olas de calor.
En las últimas décadas, las olas de calor han ido aumentando en frecuencia e intensidad a consecuencia del cambio climático, y las administraciones vascas han ido fortaleciendo la coordinación entre meteorología, sanidad y servicios sociales para responder de forma más ágil.
La experiencia acumulada en veranos anteriores ha permitido incorporar mejoras en la comunicación de riesgos, la formación de personal de atención sanitaria y la puesta a punto de recursos para que las ciudades y los pueblos estén preparados para reaccionar ante picos de temperatura.
En este contexto, el Plan de Calor 2026 no solo busca cumplir una serie de recomendaciones, sino activar una cultura preventiva que proteja a la ciudadanía y reduzca el impacto de las altas temperaturas sobre la salud poblacional.