Bilbao se prepara para las finales europeas de rugby este fin de semana (22 y 23 de mayo) con un amplio dispositivo de movilidad, parches de tráfico, cambios en el tranvía y normas de seguridad para que la ciudad pueda disfrutar del evento sin sorpresas.

Este fin de semana Bilbao va a vivir un doble plato fuerte de rugby a nivel europeo y la ciudad quiere que la experiencia sea tan emocionante como ordenada.

Las finales europeas de rugby, que se disputarán en San Mamés y en el entorno del parque Doña Casilda, están previstas para el viernes 22 y el sábado 23 de mayo.

En juego, la final de la EPCR Challenge Cup 2026 entre Montpellier Hérault Rugby y Ulster Rugby, a las 21:00 horas del viernes, y la final de la Investec Champions Cup 2026 entre Leinster Rugby y Union Bordeaux Bègles, a las 15:45 horas del sábado.

Todo ello ha motorizado un dispositivo de movilidad y seguridad conjunto, en el que participan Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, con el objetivo de que tanto vecinos como aficionados vivan el mejor rugby europeo sin decepciones logísticas.

La ubicación clave será la Champions Rugby Village, situada en Doña Casilda, un espacio abierto con acceso gratuito para aficionados de todos los equipos y para la ciudadanía en general.

Este año la organización añade un matiz: dejar al margen de complicaciones la experiencia de quienes acompañan a los cuatro clubes finalistas y a quienes simplemente quieren disfrutar del ambiente deportivo con tranquilidad.

Desglose práctico para vecinos y visitantes: los cortes y desvíos de tráfico se activarán a partir de las 11:00 horas del viernes en la zona de Abandoibarra, donde solo podrán acceder emergencias y autobuses privados registrados en la app de movilidad de la organización.

En esa primera etapa, se cerrarán la Avenida Abandoibarra (entre Lehendakari Leizaola y el Sagrado Corazón) y la calle Anselmo Clavé. Además, el parking del centro Zubiarte quedará cerrado y solo se permitirá acceso desde Uribitarte.

A medida que vaya avanzando la jornada, a partir de las 17:00 horas, las restricciones se ampliarán a otras calles como Sabino Arana, Felipe Serrate, Camino de la Ventosa, Luis Briñas, Puente Euskalduna (salvo para residentes de Olabeaga) y Gran Vía, entre otras, con salidas para Alameda Urquijo que quedarán abiertas como ruta de evacuación hasta las 18:30.

A partir de las 18:30, Alameda Urquijo quedará cerrada al tráfico desde la calle Mme. Díaz de Haro, salvo garajes de ciertas calles para facilitar la salida hacia la A-8. Las horas de mayor intensidad de cierres suelen coincidir con la llegada de autobuses de los equipos y la ocupación de las zonas de fans.

El sábado 23, el mismo paquete de restricciones arrancará a las 11:00, manteniéndose la Alameda Urquijo cerrada desde las 13:15 en adelante y continúa con cortes puntuales para facilitar el tránsito de los autocares y el acceso al estadio.

La Policía Municipal coordinará las aperturas dinámicas de estos cortes, con una previsión de apertura total hacia la 01:00 del domingo. En paralelo, se recomienda dirigir la entrada y salida hacia Indautxu desde la A-8 por Zabálburu para evitar cuellos de botella al centro de Bilbao.

La movilidad no es lo único que cambia: se suspende todo el aparcamiento en la zona afectada desde el jueves 21 de mayo a las 20:00 horas hasta el domingo 24 de mayo a las 00:00.

Esto abarca Alameda Urquijo, Camino de la Ventosa, Felipe Serrate, Gran Vía, Licenciado Poza y otras calles; la reserva de plazas para residentes también queda restringida en el tramo previsto.

En Ribera Botica Vieja también hay límites de estacionamiento en determinados carriles exteriores. En Zorrotzaurre se suspende el aparcamiento en la calle Cargueras durante toda la jornada del sábado, extendiéndose hasta el domingo.

La ciudad tiene preparado un plan de servicios alternativos: el parking disuasorio del BEC (con conexión directa de Metro Bilbao) para usuarios privados a partir del viernes 22 a las 10:00, y un parking temporal para autocaravanas en Kobetamendi, gestionado con registro previo, para los visitantes que lleguen en vehículos camperizados entre el jueves 21 y el domingo 24.

También se han reubicado las paradas de taxi de Gran Vía 85 y Abandoibarra, que pasan a situarse entre Doctor Areilza y María Díaz de Haro en dirección al Sagrado Corazón.

En cuanto al transporte público, se recomienda evitar el coche particular para acercarse al entorno de San Mamés; Bilbao Bis y Bizkaibus ajustarán recorridos y paradas habituales, informando en marquesinas, apps, redes y a través del teléfono 010.

El tranvía de Bilbao sufrirá varios cortes: el viernes 22 a partir de las 17:00, y el sábado 23 desde las 11:00, con reducciones de frecuencia de 12 minutos y con cierres entre Euskalduna y La Casilla.

Los últimos servicios completos saldrán en cada dirección desde La Casilla y Bolueta en horarios específicos para cada día.

La seguridad no queda al azar. La Consejería de Seguridad, a través de la viceconsejería de Protección Civil, activa la Fase de Emergencia: Situación 0 del LABI, sin activar el LABI en su totalidad, pero con seguimiento y previsión de una Mesa Técnica desde el Centro de Coordinación de Emergencias SOS Deiak.

Protección Civil dispone de un dispositivo de bomberos y bomberas en Miribilla, Deusto y en el estadio, y habrá una revisión de la Champions Rugby Village para garantizar que todo esté a punto.

En paralelo, el Ayuntamiento ha organizado un plan de limpieza y recogida de residuos con 65 personas y 27 medios técnicos para cubrir las jornadas de viernes y sábado, y reforzar servicios el domingo.

Además, el cierre del polideportivo municipal San Mamés por motivos de seguridad también se ejecutará el viernes a partir de las 17:30 y el sábado a partir de las 12:15.

Si has seguido el desarrollo de estas citas, sabrás que Bilbao se propone no sólo disfrutar del rugby de alto nivel, sino convertir esas jornadas en una experiencia de ciudad mejor preparada para grandes eventos.

Esto forma parte, además, de la estrategia regional para situar Bilbao como referente de grandes espectáculos deportivos y culturales, con una atención especial a la movilidad y a la seguridad para que aficionados y residentes convivan sin sobresaltos durante estas finales que prometen ser históricas.